Tag Archive: Concilio Vaticano II


CaptureEn una ocasión en mis visitas a las parroquias que ofrecen formación Cristiana dentro del curso de Ministerio ofrecido por la Arquidiócesis de Galveston-Houston,  me tocó que me hicieran esta pregunta: ¿Porqué ha tardado tanto la Iglesia Católica en implementar la visión del Concilio Vaticano II? A lo cual yo contesté, y ¿cuál es esa visión?  Y el me contestó “la misma visión que el Santo Juan XXIII dió en su discurso de apertura para el Concilio Vaticano II” y es el siguiente:

“En nuestro tiempo, sin embargo, la Esposa de Cristo prefiere usar la medicina de la misericordia más que la de la severidad. Ella quiere venir al encuentro de las necesidades actuales, mostrando la validez de su doctrina más bien que renovando condenas.”

Para lo cuál no hay respuesta sencilla ni tampoco solo una.  Pero me dejó pensando y me ha hecho reflexionar sobre este tema que a su vez creo que di una respuesta convincente, una de ellas fue “la necesidad de continuar formando al Pueblo de Dios”  muchos laicos y laicas nunca han leido los documentos del Concilio Vaticano II, si muy apenas leen la Palabra de Dios, que ha de esperarse sobre los documentos del Concilio Vaticano II.  Una vez leidos, hay que comprenderlos, es decir leerlos no al pie de la letra sino tratando de descubrir el espiritu detrás de la letra entendiendo su contexto histórico, liturgico y sobre todo pastoral.

Claramente puedo ver que un área que ha mejorado muchisimo después del Concilio Vaticano II, ha sido el crecimiento de laicos y laicas involucradas mas en la vida de la parroquia, que decir de movimientos eclesiales, misioneros y grupos de apostolados.  Pero aún así, no es lo suficiente, todavía hay trabajo por hacer, especialmente en un mundo que se esta volviendo más secularista y ateísta (no cree en la existencia de Dios), se ha hecho esfuerzo y un gran trabajo en la cuestión ecuménica pero todavía hay mucho por hacer, también en el campo de cuestión inter-religiosa, mejorar la relación con nuestros hermanos judíos y tambien con los musulmanes.  Pero también no todo va mal, puedo percibir el espíritu del Concilio Vaticano II y la visión del Papa Santo Juan XXIII cuando se habla de misericordia, Papa Francisco ha convocado un Año jubilar sobre la Misericordia y ha pedido a un grupo de sacerdotes para ser misioneros de la misericordia y llevar la reconciliación a los rincones de este planeta.  La Iglesia se ha abierto mucho más y ha querido dar testimonio vivo de que Cristo vive y que Cristo es Dios, ¿como?  con la vida misma de tantos sacerdotes, obispos y laicos que dan una entrega total para seguir construyendo el Reino de Dios.   No todo esta implementado, y tal vez tarden siglos en implementarse pero la visión es la dirección correcta.  Hay que seguir trabajando en lo poco y en lo que a mi me corresponde es formar más agentes de pastoral que se capaciten y lleven sobre todo el amor de Dios a los demás.

AH

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ciudad20Hoy continuamos explorando el papel central del Catequista, en mi ultimo articulo mencionaba algunas de las cualidades que la persona del Catequista debe de tener.  Esto nos puede ayudar especialmente para aquellos que son dirigentes o lideres en la catequesis y son responsables u organizan los procesos y programas de la catequesis.  Un buen líder debe de tener un proceso de discernimiento antes de hacer la invitación a personas que respondan el llamado a ser catequistas.

Continuando con las cualidades que el/la Catequista debe de tener es:

  1.  Ser hábil, es decir apto para desempeñar su función que sea inteligente y capaz
  2. Sabe animar, es decir sabe emprender y suscitar emociones positivas entre los demás miembros de la comunidad, sabe animar y no “mandar”
  3. La persona del catequista toma riesgos, es proactivo(a) pero antes de tomar riesgos sabe ser a la vez cauteloso(a) y consulta con las personas o lideres apropiados
  4. Tiene ganas de continuar aprendiendo para así poder transmitir, reconoce que la formación de fe es para toda la vida y que no termina solo cuando le llegue la muerte.  Toma cursos de capacitación, asiste a retiros espirituales, participa en simposios o congresos locales o nacionales, en pocas palabras se mantiene al día.

El papel del catequista tiene su noble oficio en razón de la virtud del bautismo de la persona, el/la laico(a) tiene un derecho y una responsabilidad hacia la Iglesia en la evangelización, a la santificación y animación de los pueblos.  El Concilio Vaticano II en su decreto Sobre el Apostolado de los Laicos nos dice lo siguiente:

“los laicos tomen como obligación suya la restauración del orden temporal, y que, conducidos por la luz del Evangelio y por la mente de la Iglesia, y movidos por la caridad cristiana, obren directamente y en forma concreta en dicho orden; que cooperen unos ciudadanos con otros, con sus conocimientos especiales y su responsabilidad propia; y que busquen en todas partes y en todo la justicia del reino de Dios.” (no. 7)

Por lo tanto, no solo el/la catequista pero todo laico(a) esta llamado a responder a este decreto pero guiado por 1) luz del Evangelio 2) la mente de la Iglesia 3)movido por la caridad Cristiana.  Si perdemos estos enfoques entonces nuestro papel como laico(a) queda marginada y minimizada.  Si solo los distintos ministerios dentro y fuera de la parroquia pudieran entender estos conceptos no tendríamos tantos problemas.  Muchas de las veces nos movemos por agendas o itinerarios personales en vez de buscar el bien común de la comunidad parroquial, a veces ni siquiera sabemos tratar a nuestros hermanos como hermanos.  A veces ni siquiera entendemos el pensamiento del sacerdote o cura, o menos del obispo, pero estamos llamados a trabajar con la Iglesia, no para, no sobre, no debajo de, pero con la Iglesia, con la mente de la Iglesia.

La persona del catequista que busca con sinceridad y apertura emprender este llamado como discípulo(a) del Señor tendrá que prepararse para poder dar de si a los demás, pero también tendrá que tener en cuenta las cualidades que deberá de tener.  Obviamente, algunas cualidades no las tendremos todas pero sirve como un ideal al que hay que esforzarse.

En la próxima entrada estaré hablando mas sobre el papel del Catequista dentro del contexto del Discipulado.

AH

El Concilio después empezó a discutir el Schemata De Revelatione [sobre la Divina Revelación] que fue preparado por la Comisión Teológica Preparatoria bajo la dirección del Cardenal Ottaviani.  El esquema consistía de 5 capítulos dividido en 29 artículos.

Para poder entender el contexto histórico, durante la década de los 1940s hasta los 1960s el estudio en círculos católicos había crecido especialmente en el campo de la Sagrada Escritura, y eso había dado luz a muchos teólogos católicos que empezaron a distanciarse de la perspectiva que se había mantenido desde el Concilio de Trento que la Biblia y la Tradición eran dos cosas separadas, virtualmente fuentes independientes de la Divina Revelación.   Muchos de los eruditos en cuestión de la teología católica estaban regresando a la posición de que la Sagrada Escritura y Tradición no deberían ser considerados como completamente independientes uno del otro, pero que constituyen un conjunto, dos modos el escrito y el no escrito, por la cual la Palabra de Dios llega a nosotros en el marco de la Iglesia.  El Padre Dominico Yves Congar dijo “No hay ni siquiera un solo dogma que la Iglesia mantenga solamente por la sola Escritura, no hay ni siquiera un solo dogma que se mantenga solamente por la Tradición.” [1]

El miércoles, 14 de Noviembre el Cardenal Ottaviani declaro “Hay un numero de esquemas que se han circulado que están en clara oposición al esquema que estoy a punto de presentarles, esto claramente viola las reglas del Concilio.” [2]  Continuo diciendo y recalcó “nuestra enseñanza es tradicional y debe continuar siendo lo mismo.” [3]  El Cardenal Liénart se levanto para protestar ante tal afirmación y dijo “Este esquema no me complace.  No cubre de una manera adecuada la cuestión de la Sagrada Escritura y la Tradición.  Nunca habido ni habrá dos fuentes de la Revelación.  Solo hay una sola fuente de Revelación y esa es la Palabra de Dios…La Palabra de Dios es la única fuente de la Revelación.” [4]  El Cardenal Frings de Colonia apoyado por su teólogo experto Josef Ratzinger, menciono que no estaba de acuerdo con tal esquema y refuto la tesis de Ottaviani “El propósito primario del Concilio es proveer por las necesidades de la época…y reiteró que no era tradicional hablar de dos fuentes de la Revelación ya que ni siquiera los Padres, ni siquiera los teólogos escolásticos e inclusive Santo Tomas Aquino, o cualquier concilio previo han enseñado esto.” [5]  Seguido por esto, el Cardenal Ruffini de Sicilia, Italia, ultraconservador tomo el micrófono y subrayo que no concordaba con sus hermanos Cardenales, y que el esquema tal como se presentaba era de su agrado ya que según el “había sido preparado por hombres competentes y eruditos,” [6] pero los Cardenales  de Montreal, Viena, Utrecht y Bruselas hablaron en contra de tal esquema, asi demoliendo la tesis del Cardenal Ottaviani.  De hecho, el Cardenal de St. Louis, el Cardenal Ritter condeno tal esquema como pesimista y totalmente negativo diciendo “traiciona a la palabra de Dios que llamamos Escrituras” [7].  Es evidente que este esquema fue el mas discutido y el mas prolongado dentro del Concilio, ya que muchos Padres Conciliares tenían una pasión por la Palabra de Dios y querían remover el tono escolástico, jurídico que la Comisión Teológica Preparatoria había dispuesto, ya que muchos querían reflejar la visión que tenia el mismo Papa Beato Juan XXIII de presentar la fe de la Iglesia en toda su totalidad de una manera integra y pura pero con un enfoque pastoral, ya que como dijo el Cardenal Agustin Bea “somos Pastores.” [8]

AH

[1] Xavier Rynne, Vatican Council II, NY: Maryknoll, 2003, p. 76

[2] Ibidem, p. 76

[3] Ibidem, p. 76

[4] Ibidem, p. 77; Hahnenberg, Edward, A Concise Guide to the Documents of Vatican II, OH: St. Anthony Messenger Press, 2007, p. 26.

[5] Ibidem, p. 78

[6] Ibidem, p. 78

[7] Ibidem, p. 80

[8] Ibidem, p.80

El 6 de Noviembre de 1962 el Papa Beato Juan XXIII intervino durante las discusiones y declaro que cuando un tema ha sido exhausto en plena discusión, los Cardenales Presidentes tenían el derecho de proponer a votación para cerrar la discusión y poder avanzar, ya que la cuestión de la liturgia se estaba extendiendo mas de lo que se pensó.  Por lo tanto, a las 10 de la mañana, el Cardenal Tisserant quien estaba presidiendo pidió que se concluyera la discusión sobre el capitulo II del schema y se hiciera a medio de votación por la cual solamente un obispo franciscano se opuso.

Por los siguientes días se debatieron los capítulos 3 y 4 donde se trataba los sacramentos y sacramentales y el oficio Divino.  El 10 de Noviembre, el anciano Obispo de Mostar, Yugoslavia Petar Cule suplico que se incluyera el nombre de San Jose en el canon de la Misa.  El Obispo Cule siguió hablando de una manera nerviosa, repitiendo muchas cosas, a la cual murmullos comenzaron a escucharse y el cardenal Ruffini lo interrumpió diciendo “termine su sagrado discurso y elocuente, a todos nos encanta San Jose y esperemos que haya muchos santos en Yugoslavia”[1]

Debido a esta interrupción hecha por el Cardenal, el mismo Papa que estaba observando la discusión por televisión cerrada desde su apartamento decidió insertar el nombre de San Jose en el canon de la Misa bajo su propia autoridad [Motu proprio], el 13 de Noviembre de 1962.  Esto causo gran sorpresa en la mayoría de los padres conciliares excepto para unos pocos ya que sabían que el Papa Juan XXIII conocía personalmente al Obispo Cule y también conocía muy bien de su manera nerviosa de hablar debido a un trágico accidente.  El Obispo Cule había sido sentenciado por los Comunistas y fue prisionero dentro de un campo de concentración en Yugoslavia.  Como cuenta el Padre Xavier Rynne “El y otros prisioneros fueron transportados en un tren que fue destruido deliberadamente en un intento de matar a todos a bordo.  El obispo sobrevivió, pero sus caderas se rompieron.  Mal de salud, sin embargo hizo un gran esfuerzo para asistir al concilio y hablar en favor de San Jose” [2] Así, su deseo se cumplió.

AH

[1]  Xavier Rynne, Vatican Council II, NY: Maryknoll, 2003, p. 75

[2] Ibidem. p. 76

 

El 31 de Octubre de 1962 el Cardenal Giacomo Lercaro de Bolonia y Cardenal Konig de Viena dirigieron la discusión sobre la liturgia y el Arzobispo de Atlanta Hallinan también estuvo de acuerdo que la “liturgia tenia que ser simple y clara para que todos lo pudieran entender  y apreciar tanto como los prelados y los laicos.  Se sabe que dentro de los obispos de los Estados Unidos, la mayoría de los obispos jóvenes  no estaban siempre de acuerdo con las decisiones tomadas por los dos Cardenales de Los Angeles y de Nueva York.

El Obispo auxiliar [Estrasbourgo, Francia] Leon Elchinger declaro que la “Iglesia estaba en las manos de los jóvenes” [1].  No era posible atraerlos utilizando tradiciones sin sentido  con un estrecho conservadurismo, y que no importaba mucho el valor histórico que oraciones mecánicas fueran ya que aburrían a la presente generación.  El Obispo continuo, los “jóvenes quieren comprender la liturgia y tener parte de ella”[2]  Su presentación fue muy bien recibida con un caluroso aplauso de todos los padres Conciliares.

Finalmente, el Obispo de Congo Van Cauwelaert hablo en nombre de todos los 262 obispos africanos, indicó “que como los Santos Pablo y Bernabé no impusieron cargas pesadas a los nuevos Cristianos con los ritos de la circuncisión y rituales antiguos de la Ley Mosaica, tampoco que impusieran ceremonias y tradiciones que eran ajenas a la cultura y manera de vivir del pueblo africano” [3].  Los padres Conciliares una vez mas interrumpieron con un fuerte aplauso como muestra de aprobación.

El Arzobispo de Los Angeles, el Cardenal McIntyre hablo sobre la liturgia “actuosa participatio fidelium non est nisi distractio” [4] queriendo decir que la participacion activa de los fieles durante la misa no era mas que distracción.  Obviamente, muchos padres conciliares no estuvieron muy de acuerdo con esa frase del Cardenal McIntyre, lo que paso es que fue mal aconsejado por su teologo experto.  El Cardenal de Nueva York tambien fue mal aconsejado cuando replico que estaba a favor de que el clero pudiera leer sus brevarios en Ingles [cuando estaba a favor de que se retuviera el Latin] lo cual un Arzobispo Italiano replico “Ah! Questi Americani!” [5].  En pocas palabras, a que americanos, primero quieren retener el Latin y hacer que la gente rece en Latin pero ahora les permiten a sus sacerdotes rezar en Ingles.

AH

[1]  Xavier Rynne, Vatican Council II, NY: Maryknoll, 2003, p. 70

[2] Ibidem.

[3]  Ibidem, p. 71

[4] Ibidem, p. 71

[5] Ibidem, p. 71

El 30 de Octubre de 1962 ocurrió el evento tan inesperado donde el Cardenal Ottaviani se levanto y dio su discurso para responder directamente al Cardenal Holandes Alfrink.  Lo interesante y curioso como notan los observadores dentro del Concilio es que el Presidente de aquella discusión era el propio Cardenal Alfrink.

El Cardenal Ottaviani hablando sobre la liturgia pregunto “Que acaso los Padres conciliares traman una revolución?” ya que no estaba de acuerdo que tantos cambios se dieran en la liturgia ya que escandalizaría a los fieles.  El mantenía que la propuesta de comulgar bajo las dos especies había sido rechazada por la mayoría dentro de la Comisión Central Preparatoria y que solo la minoría ahora quería controlar la discusión.  El Cardenal continúo y expreso su disgusto en concelebrar ya que ahora hacia la Sagrada Misa como un teatro [esto ocasiono molestia entre los Padres Conciliares de Ritos Orientales ya que la concelebración era normal].  El teólogo Hans Kung recuerda que “después de 10 minutos hubo una advertencia del Presidente Cardenal Alfrink”[1] con las siguientes palabras “Disculpe su Eminencia, pero usted ya hablado por mas de 15 minutos” [2].  Ottaviani continuo ignorando la advertencia de su colega seguido por otra advertencia, en este momento “el Cardenal Alfrink volteo a ver al Secretario General, el Arzobispo Felici y ambos estuvieron de acuerdo que era hora de parar” [3].  Por lo cual, el Cardenal Ottaviani continuo hablando pero para esto ya le habían apagado el micrófono y nadie mas lo escucho.  Los padres conciliares expresaron su aprobación por este acto a través de aplausos en el aula de la Basílica de San Pedro.  Esto trajo sin precedentes una humillación terrible al Cardenal Ottaviani, que inmediatamente abandona el aula y se refugia por dos semanas en el Palazzo del Sant’ Uffizio.

Durante los descansos otorgados entre sesiones, se sabe que el propio Papa Juan XXIII permitió el establecimiento de ‘bares’ en el sentido de tomar café, y a uno de ellos se le llamo “Bar Juan” que en hebreo quiere decir ‘hijo de Juan’ en referencia bíblica a San Pedro.  Este bar fue el lugar donde los padres conciliares pudieron conocerse mejor y pudieron compartir experiencias e ideas, de hecho algunos dicen que fue donde se dieron las mejores conversaciones teológicas que influyeron mucho después durante las discusiones.  El Papa Juan XXIII con su buen sentido del humor explico que estos bares eran necesarios ya que si no, “los obispos estarían humeando bajo sus mitras” en referencia que muchos necesitaban fumar sus cigarrillos.

AH

[1]  Hans Kung, My Struggle for Freedom, William B. Eerdmans, 2003, p. 291.

[2]  Xavier Rynne, Vatican Council II, NY: Maryknoll, 2003, p. 69

[3] Ibidem.

El Miércoles 24 de Octubre, el Prefecto de la Biblioteca Apostólica Vaticana el Cardenal Frances Eugene Tisserant enfatizó que el latín no era el único lenguaje litúrgico, sino recordándoles a los Padres Conciliares especialmente a los que se aferraban al latín de que en la Iglesia primitiva el Hebreo y el Griego eran idiomas que los primeros cristianos empleaban y para evidencia de esto era suficiente ver la inscripción en la cruz como se cuentan en los evangelios.  El Cardenal Antonio Bacci quien fuera parte de la Curia Romana [ultraconservador], propuso que la gente pudiera leer los Misales en la lengua vernácula mientras que el sacerdote celebraba la Misa en latín, ya que para el, el latín era el lazo de unidad.

El Arzobispo de Chicago, el Cardenal Alberto Meyer se levanto a favor del artículo 24 del schema donde se autorizaba el uso de la lengua vernácula en la liturgia, pero no miraba razón alguna el por que tendría que resolverse esto a nivel de las conferencias episcopales.  Él quería saber que los obispos individualmente podrían hacer estas decisiones bajo el control del Santo Padre.  El Arzobispo Descuffi de Esmirna expreso su inmensa alegría por ver el apoyo de aquellos padres conciliares a favor de una reforma litúrgica especialmente el de emplear la lengua vernácula, ya que como dijera el “liturgia propter homines et non homines propter liturgiam” [1] es decir que la liturgia era para el beneficio del hombre, y no el hombre para el beneficio de la liturgia.  El Arzobispo Seper [Zagreb, hoy en día la capital de Croacia] sugirió que los cristianos en si eran minoría en el mundo moderno y que todo tipo de asistencia en ayudarles comprender la riqueza de la liturgia tendría que hacerse accesible en la lengua que pudieran entender.  El Obiso Auxiliar de Leon, Francia Alfredo Ancel comento que la “Unidad no significa uniformidad en los ritos”[2], ya que había una gran riqueza en todos los ritos existentes de la Iglesia.  El Obispo Ernesto Rau [Mar de Plata, Argentina] expresaba que el latín pudiera ser un obstáculo en la vida de oración de los fieles ya que “la Iglesia en si no tiene una cultura especifica o una lengua propia…y que seria fiel hasta la muerte a la Iglesia pero no a la lengua del latín.”[3]

Los obispos polacos atestiguaron que la lengua vernácula [polaco] durante la Misa que se venia haciendo ya unos 15 años atrás y esto había salvado la fe de la nación después de la Segunda Guerra Mundial y los comienzos de la guerra fría.  El Obispo Japonés Kobayashi [Sendai, Japón] manifestó que en su propio país el empleo de distintas lenguas ha sido beneficio para el pueblo japonés y debido a la cultura y tradición japonesa, el latín aparece como algo ajeno y extranjera a esta cultura y como algo que predomina el mundo Occidental pero no el Oriental y termino su discurso con la siguiente cuestión: “¿es nuestra unidad con la Santa Sede tan débil que tiene que ser mantenido por una rígida uniformidad?”[4] Sus comentarios fueron recibidos por aplausos en toda el aula de la Basílica de San Pedro.

El Lunes, 29 de Octubre de 1962 los señores Presidentes de todas las comisiones decidieron que la discusión tenia que pasar al capitulo 2 del schema donde se hablaría sobre la Misa.  El Cardenal Spellman [Nueva York] estaba de acuerdo que la participación activa de los fieles era necesaria pero estaba en contra de permitirles la comunión bajo las dos especies [pan y vino] como se recomendaba en el schema.  También no estaba muy a favor de las concelebraciones donde varios sacerdotes alrededor del altar podían celebrar Misa y emplear las palabras del ritual juntos.  El Cardenal Ruffini secundo esta propuesta  y cito que por razones higiénicas no era lo más prudente de dar la Sangre de Cristo a los fieles.

El Cardenal de Montreal, Canada Paul-Emile Léger concluyo el día refutando a estos dos cardenales lo que fue la gran sorpresa del día, el Cardenal Léger estaba a favor de concelebración en las Misas y de que los fieles pudieran comulgar bajo las dos especies ya que los ritos Orientales de la Iglesia ya lo practicaban y aparte mostraba un signo de unidad verdadera y caridad mutua entre los sacerdotes ya que estarían imitando a Cristo como lo hizo con sus apóstoles en la Ultima Cena.  Y que después de todo, la “Misa no era una celebración privada del sacerdote sino que siempre ha sido una función publica de la Iglesia con sus sacerdotes como ministros y los fieles como participantes”[5].  Al siguiente día, el Cardenal Godfrey de Westminster, Inglaterra replicó en contra del Cardenal Léger de Montreal expresando que si se permitía a los fieles de poder comulgar bajo las dos especies muchos pensarían que la Iglesia se había convertido Anglicana.  Pero el Cardenal Godfrey estaba mas preocupado que no se permitiera a los fieles comulgar bajo la sola especie de vino por razones higiénicas, ya que según el ‘muchas mujeres se acercarían a comulgar y traerían lápiz labial”[6].  En la próxima entrada estaré hablando sobre lo que le sucedió al Cardenal Ottaviani durante el Concilio.

AH

 

[1] Rynne, Xavier, Vatican Council II (New York: Orbis, 2003) p.63

[2] Ibidem, p.65

[3] Ibidem, p.65

[4] Ibidem, p. 66

[5] Ibidem, p.67

[6] Ibidem, p.67

 

 

Continuando con la debate sobre el Latín en la liturgia, el Cardenal Ruffini sintió que el schema debía ser reconsiderada en su totalidad por los principios mencionados en la Encíclica del Papa Pio XII Mediator Dei y también se pronunció a favor de que “El Santo Padre debería ser el juez y que solo el a través de la curia Romana fuera el que decidiera”[1] y así dejaba fuera las Conferencias Episcopales o los obispos.  El Cardenal Feltin de Paris hablo de una manera mas practica en el uso de la Liturgia, explico que para la mayoría de la gente no conocían mucho sobre la Iglesia, insistió que los Católicos que carecían de formación religiosa tanto como un no católico pudieran reconocer en la Misa que estaban presenciando algo transcendental, sagrado y profundo, por lo cual pidió que se reformara la Liturgia ya que en su tiempo los asistentes presenciaban todo como si fueran ritos mágicos con muy poca participación y muchos no entendían el Latín, lo cual demostraba que la Liturgia perdia su esencia.

El Cardenal McIntyre de Los Angeles hablo a favor de que no se alterara la Liturgia y que se retuviera el Latín en la Misa, esta propuesta fue secundada por el Cardenal Godfrey [Arzobispo de Westminster, Inglaterra] y durante su discurso dijo lo siguiente “Debemus levare linguam Latinam”[2] en pocas palabras decía elevar la Lengua del Latín, de incrementar su importancia.  Al siguiente día, el periódico Italiano Il Tempo reportó lo siguiente “Cardenal Godfrey propone recoger y tirar la Lengua del Latín”  El problema fue que la palabra ‘levare’ en italiano se traduce como recoger y tirar, por lo cual el Cardenal Godfrey se vio horrorizado de que hayan malinterpretado su Latín. 

Esto muestra que muchos de los Padres Conciliares no entendían lo suficiente bien el Latín para comprender lo que se estaba discutiendo.  El Cardenal Cushing de Boston se dice que en una reunión que tuvo con el Papa Juan XXIII le decía que se necesitaba una actitud mas realista sobre el uso del Latín como idioma durante las sesiones ya que durante una de ellas, el Cardenal se levanto y comenzó a hablar en Ingles pero el Secretario General [Arzobispo Felici] lo amonesto, el Cardenal Cushing inmediatamente le preguntó a un prelado cercano que le informara a todos en Latín que el representaba a la “Iglesia del silencio”[3].  Se sabe que durante los debates conciliares, la mayoría de los obispos estaban mas alertas y participaban mas cuando las propuestas eran traducidas al Español, Italiano, francés, Ingles, Alemán o Árabe.  El dato más curioso de todo esto era que el Cardenal Agustín Bea [Presidente para el Secretariado para la Promoción de la Unidad de los Cristianos] proveyó servicios de traducción simultánea aquellos delegados no católicos que estuvieron presentes, muchos de los obispos deseaban que tal servicio hubiese sido para ellos.

El momento clímax dentro de la primera sesión fue dado por el Patriarca Melquita de Antioquia de 84 años de edad Máximos IV Sayegh el 23 de Octubre de 1962.  Rompiendo con el protocolo curialista se atrevió hablarle  a los padres conciliares en Francés.  Esto encanto a los obispos, lo interesante fue según el protocolo del Vaticano que data desde la edad media, los Patriarcas Orientales estaban en un rango inferior que los Señores Cardenales y el Patriarca Máximos al comenzar su discurso se dirigió primero a “Su Beatitud” refiriéndose a los Patriarcas presentes y luego a su “Eminencias” los señores cardenales, una maniobra muy sutil ya que en el Concilio IV de Letrán el Papa Inocencio III había decretado en 1215 el orden de procedencia “Roma, Constantinopla, Alejandría, Antioquia, y Jerusalén como sedes mayores”, esto paso desapercibido por el Cardenal Spellman que presidia la sesión.  El Patriarca enfatizo que el Latín  no era la lengua de la Iglesia Oriental y por consiguiente prefirió a utilizar el francés como una lengua más universal para poder defender su propuesta.  El Patriarca discutió la clausula 24 del schema donde se discutía el Latín diciendo “Permitan que la Conferencia de Obispos decidan por su propia región referente a lo que será la manera o los limites del uso de la lengua vernácula en la liturgia y luego ratificado por la Santa Sede”[4].  En la próxima entrada hablaremos sobre los Sacramentos y lo que le sucedió al Cardenal Ottaviani en plena discusión conciliar.

AH

[1]  Rynne, Xavier, Vatican Council II (New York: Orbis, 2003) p.59

[2] Ibidem

[3] Rynne, Xavier, Vatican Council II (New York: Orbis, 2003) p.60

[4] Ibidem, p.61

Durante el Concilio, el Papa Juan XXII anuncio el nombramiento de 8 miembros [reservada solo para El] para la Comisión Litúrgica teniendo como su Presidente al Cardenal Larraona quien fuera Secretario de la Congregación Sagrada para los ritos  de 1962 a 1968 y así apresurar un poco el proceso para comenzar a discutir el schema  [esquema de trabajo] sobre la Liturgia.

 El Sábado, 20 de Octubre durante su tercera congregación General, un documento fue distribuido a los padres Conciliares para que lo consideraran.  El documento en si fue “un mensaje a la humanidad” que había sido sometido por el Santo Padre con la sugerencia de que si pudiera ser emendado y proclamado para todo el mundo como el primer acta oficial del Concilio.  El mensaje principal era el cuidado espiritual de la humanidad donde se hablaría sobre los sufrimientos y aspiraciones de todos los pueblos pero debido a estas necesidades y cuidados serian pruebas suficientes de que el hombre necesita escuchar el Evangelio de Cristo que es un Evangelio de amor hacia su pueblo.

El Lunes 22 de Octubre durante la 4ta congregación General mientras el Cardenal Gilroy presidia y se abría el debate con un schema sobre la Liturgia presentado por el mismo Presidente de tal Comisión, el Cardenal Larraona.  Las propuestas de tal schema fueron alabados por los obispos progresistas como un paso adelante hacia la modernización de la Iglesia, mientras los tradicionalistas lo consideraron como propuesta no apta y manifestaron su oposición especialmente cuando insistieron en retener el Latín durante la Misa como garantía de la unidad de la Iglesia.  Los primeros padres Conciliares que se levantaron en oposición ante tal propuesta fueron los Cardenales Ruffini [Palermo] y Spellman [Nueva York] y criticaron severamente el prefacio del documento donde se indicaba “el uso de la lengua vernácula en la administración de los sacramentos y generalmente en la Misa”.  El Cardenal Spellman expreso que por el bien de la unidad y uniformidad, la Misa tendría que ser celebrada en Latín en el Rito Romano y mantenerse intacto pero favoreció el uso de la lengua vernácula especialmente en otras ceremonias de la Iglesia.

El delegado apostólico a los Estados Unidos, el Arzobispo Vagnozzi condeno el schema de ser mal elaborada con definiciones muy flojas y sugirió que se volviera a reformular el esquema considerando la encíclica del Papa Pio XII Mediator Dei y que fuera referido a la Comisión Teológica para su aprobación.  Otros obispos también se levantaron para mostrar su oposición ante tal esquema que fue considerado “radical y mal concebido”, entre ellos estuvieron el Arzobispo Dante [Maestro de Ceremonias Papal] quien insistiera que la Misa tendría que mantenerse en Latín como también el Breviario para el Oficio Divino y se quejo que tal esquema no hacia mención sobre la veneración de las reliquias por lo cual lo consideraba incompleto.

El Obispo García Martinez de España se levanto y comento ante sus hermanos obispos “cuánto tiempo mas tiene que ser la Iglesia avergonzada por tales reliquias como la ‘leche de la Virgen Santísima y el velo’, ‘las Sandalias de San José’, y cosas similares” lo cual el Presidente Cardenal Gilroy interrumpió “Satis, satis” [suficiente, suficiente].

Las discusiones sobre la Liturgia continuaron, al dia siguiente el 23 de Octubre siendo la 5ta congregación General esta vez presidida por el Cardenal Spellman de Nueva York, el primero quien tomo el piso fue el Cardenal Ottaviani advirtiendo a los Padres Conciliares que deberían ser precisos y claros cuando emplearan terminología teológica.  El sugirió que el esquema fuera referido a la Comisión Teológica para una mayor Revisión.  Seguido de esto, el Cardenal Ritter de San Louis (EE.UU) hablo a favor del schema y dio buenas observaciones sobre la implementación.  Algunos prelados que favorecieron el schema fueron los Obispos Fares de Catanzaro, Italia, Argaya Goicoechea de España y D’Avack de Camerino, Italia.  El Cardenal Spellman quien estaba presidiendo sobre esta congregación trato de hablar en Latín como era la manera de hacerlo durante las sesiones, pero tuvo que utilizar otra persona porque los padres Conciliares tenían dificultad en entender su Latín.  En la próxima entrada continuaremos hablando sobre la Liturgia durante el Concilio.

AH

El Concilio comenzó un Jueves, 11 de Octubre de 1962 con la procesión de unos 2,500 obispos y al final el Papa Juan XXIII apareció en su sedia gestatoria [silla gestatoria utilizada para llevar al Papa en celebraciones solemnes y ser llevada en hombros].  Después de finalizar el himno tradicional Veni Creator Spiritus, una Misa solemne fue celebrada en donde la Epístola y el Evangelio fueron cantados tanto en Griego como en Latín, se hizo esto para simbolizar la unidad que representa la Iglesia del Oriente como del Occidente.  El Celebrante fue el Decano del Colegio de los Cardenales, el Cardenal Tisserant.  Después de la letanía de los Santos, el Papa Juan XXIII dio su famoso discurso de Inauguración.  El Papa Juan XXIII no volvió a entrar al Aula de la Basílica de San Pedro hasta el penúltimo día de que finalizara la primera sesión del Concilio, se sabe que el miraba y escuchaba los procesos diariamente por televisión cerrada desde su privado apartamento.

Uno de los momentos claves y mas conmovedores del Concilio fue cuando el Papa Juan XXIII y el Cardenal Alemán Bea tuvieron su encuentro con los delegados observadores que representaban las distintas Iglesias no católicas pero que su presencia dejo huella indeleble en la historia de este Concilio.  El Papa recibió a los delegados en el Aula de la Basílica de San Pedro y se sentó con ellos en forma cuadrangular [de la misma manera que se sentaría en un consistorio cardenalicio].  Este gesto tan insignificante fue muy grande para los delegados cristianos ya que el Papa no se sentó en su trono sino en una silla igual como la de ellos.  No solo eso, Monseñor Willebrands quien fuera secretario del Secretariado para Promoción de la Unidad de los Cristianos presento a los delegados con estas palabras “Nuestros hermanos en Cristo” ya no se utilizo el termino protestante.

Seguido de esto, el Papa Juan XXIII les hablo en francés [no en latín] y les aseguro su más calurosa bienvenida con la esperanza de que su presencia pudiera apresurar el día como cuando Cristo oró “Que todos sean uno”.  También dijo lo siguiente lo cual para muchos delegados este Papa dejo una buena impresión “Si pudieran leer mi corazón, tal vez se darían una mejor idea de lo que estoy pensando que mis propias palabras”.  El Lunes, 15 de Octubre de 1962 el Cardenal Bea dirigiéndose a los delegados utilizo una vez mas la misma frase que Monseñor Willebrands había utilizado “nuestros hermanos en Cristo.”  El Dr. Edmund Schlink, delegado observador quien representaba las Iglesias Evangélicas de Alemania y representando a todos los delegados presentes respondió al Cardenal Bea de que todos estaban muy impresionados.  Una por la insistencia del Papa y del Cardenal Bea de que habría que hacer distinción entre verdad revelada y sus formulaciones, y segundo el progreso que se ha hecho en el área de estudios bíblicos.

Todos los días en Roma, durante el Concilio el órgano sonaba a las 9 AM lo cual indicaba que los Padres Conciliares tenían que estar listos en sus lugares para comenzar la sesión.  El Sábado, Octubre 13 bajo la presidencia del Cardenal Tisserant, la agenda llamaba por la elección de miembros para las distintas comisiones conciliares.  Se debían escoger 16 miembros para cada comisión pero debían ser elegidos por el propio Concilio mientras que 8 miembros iban a ser nombrados directamente por el Papa.  Pero el Cardenal Liénart de Lila, Francia se levanto y leyó su propuesta en cual sugería que en vez de votar inmediatamente por las comisiones, que los Padres tuvieran la oportunidad de conocerse a nivel nacional o regional y ponerse de acuerdo quienes serian los candidatos [a un nivel mas personal en vez de muy general].  El Cardenal Frings de Colonia también secundo esta propuesta y por primera vez hubo un aplauso de aprobación en toda la sala lo cual indicaba perfectamente como las cosas serian durante las sesiones.  El Secretario General Arzobispo Felici consulto por un momento y debido a lo que se había mencionado el Cardenal Tisserant tuvo que concluir la sesión que solo había durado 15 minutos.  En la próxima entrada hablaremos sobre el primer debate.

AH

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