Category: Catequista


Recientemente tuve la oportunidad y la bendición de ser el Conferencista principal en Español para la reunión de Líderes y Catequistas para la Diócesis de Brownsville, Texas dirigida por la Oficina de Catequesis bajo el liderazgo de mi colega Luis Espinoza (Director de la Oficina) con el patrocinio de la editorial jesuita Loyola Press y tener a lado a mi compañero Joe Paprocki para la comunidad anglosajona, donde su actual obispo Daniel Flores quien fuera mi profesor de Patrología (Patrística) durante mis estudios de Maestría terminó tal conferencia con una Misa.  Fue muy grato ver tantas personas hambrientas por nuestro Señor Jesucristo, dispuestos a lanzarse y echar las redes para las nuevas generaciones.  La gente del “valle” como se le conoce saben ser muy hospitalarios y en verdad que reciben a la gente con los brazos abiertos, esta experiencia nunca lo olvidare.  Agradezco tambien el trabajo hecho por Rita Martinez y la ayuda que dio en la conferencia pero sobre todo agradezco la hospitalidad de mi gran amigo Martin Lopez quien abrio las puertas de su casa para que mi familia se pudiese hospedar alli.  Aqui les comparto una foto

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Durante mi presentación que fue titulada “Bajo la influencia de Jesús” basado en el reciente libro publicado por mi colega Joe Paprocki “Under the Influence of Jesus” impartí mi presentación y quisiera compartir ciertos puntos doctrinales y pastorales que quisiera plasmar precisamente para todos aquellos interesados.  Tengo que confesar que tenía los nervios de punta ya que los nervios pueden traicionar a cualquier expositor por muy preparado que este, pero fue tan cálido y ameno el recibimiento de la gente que se desvanecieron.  Una de las oraciones famosas que ahora son parte de la Tradición Católica es la oración “Alma de Cristo” o Anima Christi que mismo San Ignacio de Loyola al haberla escuchado durante su tiempo fue el quien la colocó al comienzo de sus Ejercicios Espirituales y a menudo hizo referencia a ella.  Debido a esta oración parte el libro para explicar ¿cómo entender “bajo la influencia”? ya que se puede mal interpretar como si uno estuviese bajo la influencia de las drogas, o del alcohol o algo que pudiera ser dañino para la salud, pero la oración comienza de la siguiente manera:

“Alma de Cristo, santifícame. Cuerpo de Cristo, sálvame. Sangre de Cristo, embriágame…..”

La palabra embriagar es una palabra fuerte que significa emborrachar, pero también significa cautivar, fascinar y es por estas líneas donde se puede entender el significado “bajo la influencia de Jesus”.  El dejarse cautivar y fascinar tiene su raíz en virtud del regalo que hemos recibido por la gracia del bautismo.  Es aquí donde Dios toma la iniciativa y llama, nos busca y para aquellos que fuimos bautizados desde pequeños, este regalo de la gracia, Dios lo entrego a manos de nuestros padres, el llamado fue a través de nuestros padres pero es Dios mismo quien toma esta iniciativa.  Por lo tanto, si uno fue bautizado de adulto, la iniciativa es igual, es Dios quien llama.  Y debido a esta virtud del bautismo implica un llamado, una vocación y como cualquier llamado requiere una respuesta por nuestra parte, pero ojo, no cualquier respuesta como alguien que toca a la puerta y simplemente abrimos.  Al contrario, esta respuesta tiene que ser como San Ignacio de Loyola varias veces propuso, una búsqueda apasionada de la voluntad de Dios, esa debe ser nuestra respuesta….tiene que haber esa chispa que encienda esa pasión y esa pasión debe conducir a la embriaguez espiritual que es sana (esa fascinación por la persona de Cristo).  NOTA: Fascinación no se debe entender por fanatismo.

Cuando la persona se deja enamorar por la persona de Cristo, comienza esa búsqueda apasionada, y esa búsqueda apasionada tiene equilibrio por lo cual mantiene la relación saludable, no se fanatiza, no se vuelve ciego, y se debe proclamar el Kerigma, ese primer anuncio como lo hizo la Iglesia primitiva.  El kerigma es Cristo Jesús en cuanto Mesías muerto y resucitado para salvación de todos y en cuanto promesa cumplida por el Padre y anunciada por los profetas del AT.  Los ejemplos más claros de este Kerigma se encuentran en  Hch 2,14-41; 1 Cor 15,14-15; Rom 16,25.32;  y en si el Kerigma es la proclamación del Mensaje sobre la Pasión, la Muerte y la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, pero rete a los participantes de la Diócesis de Brownsville y les dije, “necesitamos predicar el Kerigma, necesitamos predicar lo esencial del mensaje, el Señor ha muerto y ha resucitado para la salvación de todos nosotros, pero lo más importante es que nos AMA a cada uno de nosotros.  Por lo tanto, no solo predicar el Kerigma, sino vivirlo, ser Kerigma, ser testigos de Cristo, dar testimonio de nuestras vidas que reflejen a Cristo, al Kerigma, dejarse transformar por Cristo.”

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Bajo la influencia de Jesus, nos debe convertir en Kerigma y debemos proclamar y dar testimonio del amor que Dios tiene hacia cada uno de nosotros con nuestras obras, con las cosas que hacemos, la dedicación que pongamos en los proyectos que nos confían, porque el Reino de Dios es amor.  Nuestra realidad y nuestra sociedad nos apunta a un distinto reino y he aquí la tentación, nos propone un reinado de dinero, fama y poder.  Por lo cual, muchos buscan este espejismo de reinado y se dejan conquistar por él, pero de ¿Qué sirve tener dinero, fama y poder, si no hay amor autentico a Dios y al prójimo? De nada, es vacío absoluto pero cuando la persona se deja embriagar por el Espíritu Santo nos revela dos cosas excelentísimas de Dios:

1)  Dios es grande en su creación

2) Dios es grande en su Redención

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Consecuentemente, dejarse influenciar por Jesus significa no dejarse llevar por la envidia y el egoísmo, no dejarse acarrear por la violencia, no al cinismo al chisme o a la negatividad (la Iglesia ya cuenta con muchos de ellos) necesitamos personas que enseñen la alegría de ser Cristianos de ser Católicos, no ser prepotentes sino humildes y vivir en estado de serenidad que solo el Espíritu Santo puede dar en medio del caos de nuestras vidas.  La Iglesia necesita tantos discípulos misioneros que estén dispuestos dejarse transformar en el Señor, de reconocerle y vivir su Reino.  Por lo tanto, cuestiónese ¿Qué necesito YO para embriagar a los demás de Jesucristo?

Mi presentación va acompañada de un visual de PowerPoint y lo puedes encontrar aquí www.slideshare.net/adrian31  “Bajo la influencia de Jesus”

AH

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AAlguien y no recuerdo su nombre me pregunto hace unos años atrás lo siguiente ¿como hago para despertar el interés de la fe en los demás? Una pregunta muy acertada para nuestros tiempos pero también una pregunta que requiere profundizar ya que no hay respuesta sencillas.  En este camino del discipulado es una pregunta que no es fácil responder, y se debe por varios factores, [1] ya sea la cultura consumerista y materialista (prueba de ello son los comerciales y tantas cosas que se hacen publicidad) donde todo se critica, no hay estandares absolutos al contrario todo es relativo y todo se consume para desechar y como la religión no es consumerista para desechar se hace a un lado, [2] por otro lado los lazos familiares–puede que la persona tenga un cierto interés por las cosas de Dios pero no esta muy seguro(a) debido a que su familia esta renuente o indiferente a las cosas de Dios ya que no le dicen nada para su vida, [3] las amistades de la persona son otro factor, si la persona quiere como acercarse a Dios pero no esta muy seguro y si no tiene un grupo o comunidad de creyentes que lo apoyen es muy fácil que esta persona se aleje y se desanime y regrese por donde venia, [4] la carencia de formación en la fe en la persona.

Para algunos les parecerá curioso pero todos padecemos lo siguiente, hambre espiritual, hambre por una felicidad plena, hambre por encontrar el amor supremo y obviamente para los incrédulos que no les gusta hablar de estas cosas tratan de llenar estos vacios a traves de las compras, del dinero, del poder de los vicios, del entretenimiento, etc… Pero es interesante que cuando se hablan sobre los temas del más allá, de la muerte, del infierno de las cosas sobrenaturales todos quieren prestar atención e inclusive llegan a formular cuestiones como las siguientes ¿Existe Dios? ¿porque pasan estas cosas? ¿y si yo no creo que me pasa?  Una vez que encontramos respuesta a nuestras incógnitas pasamos a ser indiferentes una vez más y el circulo vicioso continua.

Por eso la pregunta ¿que tengo que hacer para despertar el interés de la fe en los demás?

No hay respuesta mágica pero si quieres despertar el interés de la fe en los demás especialmente los más cercanos a ti, comienza con las siguientes preguntas para conversar en los grupos que estes:

1. ¿Alguna vez has visto a alguien que habia caido muy bajo y que cambió su vida por completo? (Leer Lc 15, 11-32)

2.  ¿Tratas de compartir tu fe con tus hijos? ¿de que maneras?

3.  ¿Le has contado tu historia a otra persona? ¿que pasó? ¿estaba Dios en tu vida? ¿habia fe en tu historia?

4.  Cuando haces decisiones, ¿en quien confias? y ¿por que? si no es Dios ¿por que no?

5.  Cuando compartes sobre tus gustos, tus viajes y tus amistades ¿has aprendido algo del camino de fe de alguna otra persona?

6.  Si las cosas del más allá te intrigan ¿Como inviertes en tu vida eterna? ¿que haces?

7.  ¿De que formas has compartido el amor hacia los demás? ¿por que lo haces? ¿se encuentra Dios en este compartir?

8.  Cuando tienes algun momento de crisis ¿a quien recurres? y ¿por que? ¿esta Dios en tu oración?

Despertar el interés en la fe comienza con uno mismo, es la vida propia que convence y arrastra a los demas para que se interesen en creer en lo que uno cree.  ¡Lo demás es el mismo Espíritu que pondra a las personas clave!  Y recuerda, si hay preguntas o necesitas asesoramiento busca a un sacerdote o acude a una parroquia para mayor información.

AH

comunionMuchas veces he escrito y lo continuare haciendo hasta que el Señor me de vida, en este caminar a la santidad hay muchos retos que te hacen desfallecer y tomar el camino equivocado o torcido y puede ser la acedia (pereza espiritual), la envidia, el egoísmo, los celos, la lujuria, la tentación del poder etc….pero a la vez no todo esta gris ya que por gracia del Señor no nos abandona al desespero (ver Salmo 22).  Para nosotros los católicos le llamamos “Esperanza” es decir, esa virtud teologal que el Señor nos otorga como gracia para vivir y voltear la mirada fija al cielo como meta como la define el Catecismo de la Iglesia Católica es el “anhelo de felicidad puesto por Dios en el corazón de todo hombre” (no. 1818).  El autentico discípulo de Cristo reconoce que el camino es angosto pero si persevera y siempre con la gracia de Dios llegara a esa felicidad plena que solo Dios Nuestro Señor puede dar, donde las cargas de la vida propia se hacen ligeras, donde uno se mantiene optimista y no ha permitido que su esperanza desfallezca, donde uno aprende a no perder la paz de corazón y puede dar paz a los demás.  La misma vida de los santos atestiguan de esto, no fueron santos porque fueran perfectos y no tuvieran errores, al contrario son santos porque fueron imperfectos, débiles, con errores pero que aprendieron agarrarse de Dios y se dejaron suavizar por las caricias del Señor y lo hicieron vida propia.  Para muchos de los santos no fue fácil perseverar en el camino de conversión, ¿Cuántos de nosotros no tenemos el mismo desafío? La clave es la misma como lo fue para los santos y es de impulsarnos a cambiar, a convertirnos, a una radical conversión para ir al encuentro con Jesus.  Un discípulo de Cristo sin Cristo no es cristiano y mucho menos discípulo.  El discípulo autentico tiene que aprender que para ir al encuentro con Cristo y dejarse alcanzar por Él es dejarse transformar y configurar por Cristo con Cristo.  Es fijar nuestras miradas como el discípulo amado lo hizo al pie de la cruz, un Cristo sin cruz no es el mensaje de salvación.  Para muchos seguidores y cristianos que se dejan llevar por las cosas del mundo no han reflexionado sobre esto o se les ha olvidado la poca esencia de cristiano que llevaban consigo.  Un discípulo de Cristo tiene que caminar con Cristo como los discípulos de Emaus (cf. Lc 24, 36) y dejarse transformar por el.  Una vez que esto sucede, la persona tiene que vivir esta pasión…si asi es, ser apasionado en las cosas del Señor por que esto ayuda a vivir la vida como Cristo, no solo hablar de Cristo sino hablar con Cristo, estar con Cristo, aprender a cargar la cruz por que es el único camino que conocemos que conduce a la salvación, no hay otro camino mas que este, un amor completamente radical que cambia y me transforma, solo cuando aprendo a verle y me dejo crucificar con El.  Esto no es masoquismo como algunos han reclamado al contrario esto es la esencia del cristiano, amor divino y asentimiento total a la voluntad del Padre.  ¿Cuántos cristianos especialmente católicos necesitan reflexionar sobre esto?  Ese fue el objetivo y meta de los santos, y ¿no es nuestra misma meta? De recorrer el camino con Cristo, para llegar al Padre, encontrarlo, escucharlo, obedecerlo, conocerlo pero sobre todo adorarlo y amarle.  Si queremos ser discípulos de Cristo tenemos que salir al encuentro de Cristo, tenemos que salir de nuestras vidas propias y dejar transfigurar mi vida a la de Cristo.  San Francisco de Asís solía decir “predica el evangelio y si es necesario usa palabras”, es la misma vida la que tiene que dar testimonio, un discípulo de Cristo tiene que dar testimonio de que Cristo vive en el/ella pero no solo de manera provisional, sino para SIEMPRE, ya que su amor y salvación por nosotros fue para SIEMPRE.

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AEn el plan pastoral de Estados Unidos para la formación en la fe del adulto Sentíamos Arder Nuestro Corazón se define la esencia y la importancia de la formación de fe en el adulto:

“…el crecimiento en la fe de adultos debe servir de marco de referencia para la catequesis de otros grupos y edades.  Debe ser ‘el principio organizador, que da coherencia a los distintos procesos de catequesis que ofrece una Iglesia particular.’…Por lo tanto, toda catequesis se orienta hacia una profundización continua de la fe en Cristo.  Y entonces se ve cuan necesario es que la catequesis para adultos sea de la mas alta calidad y vitalidad.” (no. 41)

Por lo cual, si usted o conoce alguien que se dedique a las cosas de la Iglesia, o trabaja para la Iglesia o da su tiempo a los distintos ministerios ya sean litúrgicos (lector, Ministro Extra-Ordinario de la Sagrada Comunión, ujier, etc…) o pertenece a ministerios en el ámbito social de la Iglesia, o en la formación de la Iglesia, en pocas palabras la persona tiene contacto frecuente con otros adultos, esto es para usted.  La siguiente lista no es exhaustiva pero propone los siguientes principios que necesita saber sobre como los adultos se forman en la fe.

  1.  Hablar con adultos como adultos (no tratarlos como niños), permítame explicar, si usted tiene actividades con adultos  dentro del contexto de la formación en la fe, uno tiene que aprender a hablar con adultos y no es tarea fácil.  Algunos facilitadores, coordinadores o jefes de grupo tratan a su audiencia adulta como niños (alzan la voz para reprenderlos, regañarlos en publico, les gusta avergonzar a la gente en publico, truenan los dedos,  tienen expectativas pero no las explican y luego se frustran cuando otros no siguen las indicaciones, etc.).  Hablar con adultos requiere y es una habilidad que no podemos pasar de alto.
  2. Hospitalidad, si piensa tener reuniones con otros adultos ya sea fuera o dentro de la parroquia (Iglesia) no se olvide de algo muy importante—la comida, a los adultos nos gusta aprender y a la misma vez saborear los alimentos.  Por eso el refrán “panza/barriga llena… corazón contento”, el de tener aperitivos o invitar a los mismos participantes que compartan platillos para comer ayuda a crear comunidad entre los grupos pero también ayuda en la formación de la fe.  Por otro lado, dentro de la hospitalidad recae una buena organización (mesas, sillas, limpieza, alumbrado, etc…)
  3. Puntualidad, se hacen hasta bromas que dentro del pueblo hispano o latino la puntualidad es un área que casi no obedecemos o seguimos, dentro de la formación de fe en el adulto la puntualidad es un principio que no se puede pasar por alto, acatarse a los horarios ayuda a que cuando se dice de una hora a otra hora es lo que es y los mismos adultos aprenden a respetar.
  4. Programación, es muy importante que cuando se tiene la organización y el recurso personal para llevar acabo las reuniones y sesiones con otros adultos que se tenga este otro principio—la programación.  Esto quiere decir que de una manera estratégica hay que planear por anticipado la temática de lo que se quiere llevar por unos tres meses (corto plazo) o un año (largo plazo), esto ayuda en la organización.  Recuerde que dentro de la propia temática de su programación incorporar las seis tareas fundamentales de la catequesis a)Conocimiento de la fe b) Conocimiento Litúrgico c)Formación Moral d)Vida de oración e) participación en la comunidad f)actividad misionera.
  5. Grupos de conversación, otro principio que no se puede pasar por alto es permitir dentro de las reuniones o sesiones el tiempo necesario para que pequeños grupos puedan conversar sobre el tema, donde se permita las discusiones guiadas por un facilitador.  Es muy aburrido cuando un presentador, predicador o temista expone y solo lo que hace es hablar acompañado por un visual, si la sesión no permite estos tiempos los mismos adultos no aprenden como deben aprender.  Hay estudios de investigación que han señalado que una de las mejores maneras que los adultos pueden aprender a compartir su fe es cuando les permitimos que hablen sobre su fe con otras personas.
  6. Música, debe de haber toda una selección de música apropiada para cualquier reunión o sesión, hay adultos que es la manera de estimularlos a que aprendan sobre su fe, unas personas son visuales otras auditivas, otras kinestésicas, etc…
  7. Dinámicas o rompehielos, adultos también aprenden cuando se incorporan en las reuniones diferentes métodos de aprendizaje como ejercicios, actividades ya sea individual o en grupo, ponencias o presentaciones.

Hay otros principios que estaré abarcando en la próxima entrada.

AH

bHoy me detengo en otro pasaje bíblico que nos deja mucha enseñanza, y la belleza de los evangelios es que a pesar de que fueron redactados casi dos mil años atrás, la palabra de Dios continua hablando y dando vida, siguen transmitiendo mensaje de vida eterna.  La lectura bíblica que quisiera detenerme es el pasaje del evangelio de Marcos 10,46-52, la narración del ciego Bartimeo.  El nombre Bartimeo  es el único nombre que Marcos evangelista da aun personaje excepto por Jairo (Mc 5,22).  La palabra “bar” proviene del arameo que significa “hijo” por lo tanto hijo de Timeo—Bartimeo.   Es obvio que este pasaje es una historia milagrosa, pero lo mas importante no es tanto el milagro sino la esencia de este relato que para todo Catequista/discípulo debe comprender, es un Diálogo de fe que conduce a un diálogo de Amor y sucesivamente a un diálogo de esperanza, entre Jesus y Bartimeo.

Si lo vemos con estos ojos, con esta perspectiva, entenderemos el por que digo que esto es un diálogo de fe.  ¿Cuántas veces nos vemos como Bartimeo sentados junto al camino? Es decir, vemos que la vida nos pasa, celebramos cumpleaños, fiestas, eventos pero estos se vuelven rutinarios y pierden el sabor de celebración.  Muy a menudo catequistas me dicen que a veces sienten que pasan los años y se acuerdan de haber asistido a un miércoles de ceniza, cuaresma pero que a veces espiritualmente se sienten estancados, que no hay crecimiento, esto mismo pudiera significar el estar ciegos como Bartimeo y sentados junto al camino, vaya paradoja mientras vemos la vida pasar enfrente de nosotros.

Lo interesante es que Bartimeo invoca la ayuda de Jesus, reconoce que hay alguien mayor que el aunque no lo pueda ver, y ¿no es esto propiamente los ojos de la fe? Pero el pasaje nos relata que muchos le pedían que se callara, y ¿no sucede precisamente lo mismo con nuestra vida de oración? Reconocemos a Cristo con los ojos de la fe, pero a veces los mismos ruidos, experiencias de la vida, los ismos de la vida, los golpes de la vida nos dice lo contrario, que nos callemos, que dejemos de molestar, que nos estemos quietos.  La Iglesia, querido catequista/discípulo no puede quedarse quieta, por que si lo hace se queda ciega.  Lo hermoso es que el Espíritu Santo nos impulsa a movernos, a que gritemos como Bartimeo “Hijo de David, ten compasión de mí”, la humildad ante todo virtud que todos los catequistas/discípulos debemos tener.

Pero la historia no termina allí, al contrario nos acercamos al clímax, se nos relata que “Jesús se detuvo y dijo: «Llamadle.» Llaman al ciego, diciéndole: «¡Ánimo, levántate! Te llama.» Y él, arrojando su manto, dio un brinco y vino ante Jesús. Jesús, dirigiéndose a él, le dijo: «¿Qué quieres que te haga?» El ciego le dijo: «Rabbuní, ¡que vea!» Jesús le dijo: «Vete, tu fe te ha salvado.»  Este encuentro ha sido un dialogo de fe, si nos damos cuenta necesitamos personas que nos digan “Animo, levántate, te llama” a lo cual conduce a Bartimeo a un dialogo de amor, ya que el Señor no lo condena y esto mismo lo lleva  a un dialogo de esperanza ya que le siguió por el camino.  La fe conduce a un camino, pero no cualquier camino, sino caminar con Jesus, a la crucifixión para después resucitar con El.

AH

Para escuchar una oración guiada para esto, pulse aqui.

hacer discipulos_tContinuamos explorando el papel central del catequista dentro del contexto del Discipulado.  Durante estos últimos días, una de las celebraciones solemnes que la Iglesia acaba de festejar fue la Ascensión del Señor basado en el libro de los Hechos de los Apóstoles (1, 6-12).  Este pasaje da muchas claves para el propio catequista, si leemos de una manera pausada nos daremos cuenta de varias cosas.

1)       Para comenzar, el Hecho de los Apóstoles narra que después de la Resurrección, paso 40 días en presencia de ellos hablándoles del Reino de Dios.  El mensaje es muy claro, Jesus no malgasto su tiempo y les enseñaba sobre el Evangelio y precisamente sobre el Reino de Dios, en pocas palabras, el catequista tampoco puede malgastar su tiempo en cosas pasajeras de la vida, si en verdad esta comprometido tiene que dedicar su vida al Evangelio, enseñar sobre el Reino de Dios.

2)      Les dijo que no se alejaran de Jerusalén, ya que les iba a enviar “lo que el Padre había prometido”, esto nos habla en diferentes niveles, esto ocurre muy a menudo dentro de los círculos parroquiales, el catequista emocionado quiere salir a entregarse pero hay a veces que salimos a dar lo que no tenemos  y esto se convierte en rutina.  Necesitamos estar en la gran escuela de Jerusalén y esperar que el Padre tome la iniciativa y solo El y no yo, gran enseñanza para el catequista que a veces se preocupa por llevar acabo las programaciones establecidas en las parroquias y quiere tomar las riendas sin saber a donde enfocar.

3)      “Ellos seguían mirando fijamente al cielo mientras se alejaba” la persona del Catequista/Discípulo debe nunca olvidarse que su mirada debe estar orientada hacia la eternidad, pero mas preciso, su mirada debe estar fijada en Cristo así como los apóstoles lo miraban a El.  La oración contemplativa puede ayudar a que la espiritualidad del Catequista/Discípulo aumente.

4)      “volvieron a Jerusalén”  Es interesante que en esta línea se nos de mucha enseñanza, uno pudiera pensar que si los apóstoles vieron al Señor subir al Padre lo mas lógico es que estuvieran maravillados y que tal vez quisieran dedicar sus vidas solamente a la contemplación, a lo bonito ya que pudieran estar en éxtasis espiritual como sucedió con la Transfiguración del Señor, y ¿no sucede esto precisamente en las parroquias que a veces quedamos emocionados por los eventos de la vida, y quisiéramos estar allí, sentirnos así y que nada o nadie nos quitara ese momento de felicidad pero el tiempo transcurre y hay mucho trabajo por hacer? Los apóstoles precisamente nos enseñan que volvieron a Jerusalén, donde se esperaba la critica dura, la burla, el duro trabajo inclusive la muerte, y es allí precisamente donde surge la fuerza del Señor que solo pide que confíes en El, ¿pero no es también donde se encuentra el Templo del Señor? ¿no es allí donde la misión tenía que comenzar? Jerusalén también se puede entender como la propia familia, donde la misión tiene que comenzar, la batalla más difícil darse, la critica más dura por recibir, el trabajo más duro por hacer.

El Santo Padre Benedicto XVI decía lo siguiente:

 “A veces se piensa que la eficacia misionera depende principalmente de una esmerada programación y de su sucesiva aplicación inteligente mediante un compromiso concreto. Ciertamente, el Señor pide nuestra colaboración, pero antes de cualquier respuesta nuestra se necesita su iniciativa: su Espíritu es el verdadero protagonista de la Iglesia. “ 4 de Junio 2006

Yo puedo decir que sigo creciendo en esta área, la misión mas dura y difícil que el Señor me ha encomendado a anunciar la Buena Nueva a mi familia y dejarme transformar por su mensaje.

AH

hacer discipulos_tEn el artículo anterior  http://wp.me/p1AC4j-mZ hablaba sobre el respeto a la autoridad a través de la Iglesia, de como el Catequista/Discípulo no puede decir, ni pensar, ni hacer, ni modelar yo solo sigo a Cristo, o sigo solo la “inspiración del Espíritu Santo”, recibo ordenes directas de Él sin el consentimiento de la Iglesia, sin seguir la misión de la Iglesia y esto es a través de los Obispos y sacerdotes, por lo tanto una cualidad que se nos enseña es la OBEDIENCIA a la AUTORIDAD.  Recordemos que la persona del Catequista no es solo aquel que imparte la fe a los niños, sino de todo aquel que hace eco de la Palabra de Dios y esto puede darse en distintos contextos y lugares.  Por lo tanto es mas adecuado y propio hablar de la persona del Discípulo.

Otra observación que he notado dentro de los círculos parroquiales es la falta de sentido en cultivar la pertenencia a una parroquia, a una diócesis.  Cualquier apostolado ya sea movimiento, institución, camino, asociación, agrupación, ministerio, etc…no puede sentirse superior a los esfuerzos que la parroquia misma ofrece a su comunidad.  Tampoco puede sentirse dueño(a) de cualquiera de estos apostolados, ya que todo le pertenece a Cristo para su Iglesia, todo el cuerpo crece según la operación propia de cada uno de sus miembros (cf.  Ef. 4,16).  Por lo tanto, el catequista/discípulo tiene la tarea de cultivar “sin cesar el sentido de diócesis de la que la parroquia es como célula, dispuestos siempre a consagrar también sus esfuerzos a las obras diocesanas, siguiendo la INVITACION DE SU PASTOR” [1]  Es impresionante escuchar grupos, movimientos, instituciones, asociaciones, ministerios, etc. compartir sus experiencias y preocupaciones solo desde una perspectiva limitada dentro de su apostolado y no una visión mas global que pueda ayudar a la parroquia, por lo tanto la visión esta limitada, y si queremos hablar a nivel diocesano olvídese ya que no esta la visión de sentirse como parte de una diócesis.  En pocas palabras, el autentico discípulo tiene el derecho y el deber de formar comunidades y ejercer el apostolado pero la clave esta en el sentido de formar una comunidad parroquialno conjunto de grupos o comunidades que están bajo la parroquia pero no tienen identidad de pertenecer o caminar con el párroco.  No me mal entienda, los distintos grupos y asociaciones, movimientos etcétera han sido fruto del propio Espíritu Santo que contiene toda una variedad de dones en el apostolado, pero ¿de que le sirve a una parroquia tener distintas comunidades trabajando en distintas actividades y obras sino han podido caminar en conjunto, en tener la misma identificación de misión que el párroco?

Consecuentemente, el discípulo no puede sembrar, ni generar divisiones en la parroquia ni sentirse autosuficiente, ni dueño de cualquier apostolado que este sirva. Recordemos las palabras del propio Apóstol Pablo “Personas de la casa de Cloe me han hablado de que hay rivalidades entre ustedes. Puedo usar esta palabra, ya que uno dice: Yo soy de Pablo, y otro: Yo soy de Apolo, o Yo soy de Cefas, o Yo soy de Cristo. ¿Quieren dividir a Cristo? ¿Acaso fue Pablo crucificado por ustedes? ¿O fueron bautizados en el nombre de Pablo?” (1 Cor. 1, 11-13) Pablo es muy claro, todo apostolado es para el bien de la evangelización y la santificación en el nombre de la Iglesia, el autentico catequista/discípulo no se puede desviar de este camino sino corremos peligro de separatistas, divisionistas, grupos pequeños que actúan como Iglesia dentro de la propia parroquia.

AH

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[1]Documentos Completos del Vaticano II,13era ed. Librería Parroquial de Claveria, S.A. de C.V.; Mexico, D.F. 1991. p.322.

hacer discipulos_tEn mi último artículo http://wp.me/p1AC4j-mT  mencionaba ¿Cómo puede uno traer no solo en contacto sino en Comunión, en intimidad con Jesucristo?  Basado en esto, es preciso reflexionar sobre la labor del Discípulo en la misión de su apostolado cualquiera que este fuera ya sea ministerio, instituto, movimiento eclesial, grupo, asociación o sociedad apostólica, en pocas palabras, ¿Cuál es mi labor o mi tarea como discípulo/catequista del Señor?  El Decreto sobre el Apostolado de los Seglares [1] dado durante el Concilio Vaticano II menciona puntos importantes que todo aquel en verdad interesado en el camino del Señor no debe hacer a un lado.

  1.  Se nos dice en este decreto que el seglar debe aprender a cumplir la “misión de Cristo y de la Iglesia” (p.336) Por lo tanto, la persona del discípulo/catequista no puede decir, ni pensar, ni hacer, ni modelar yo solo sigo a Cristo, o sigo solo la “inspiracion del Espiritu Santo”, recibo ordenes directas de Él sin el consentimiento de la Iglesia, sin seguir la misión de la Iglesia y esto es a través de los Obispos y sacerdotes, por lo tanto una cualidad que se nos enseña es la OBEDIENCIA a la AUTORIDAD.  Uno no puede andar diciendo yo sigo a Dios pero no me acato a las ordenes de la Iglesia, eso es ilógico e incoherente, ¿Cómo puedes decir que sigues a Dios al que no ves, y desobedecer a sus lideres que si ves?
  2. También se nos dice “formación espiritual, requiérase una solida preparación doctrinal teológica, moral, filosófica” (ibíd.) La persona del discípulo/catequista necesita prepararse pero la clave esta en las palabras “solida preparación”, en pocas palabras, el discípulo/catequista no debe creer o asumir que por leer unos libros, o asistir a unos retiros espirituales o de conversión, o uno que otro curso de teología ya domina la materia y se auto proclama conocedor de la teología, esto se ve muy a menudo en la comunidad hispana y esto causa malformaciones y horrores en los errores.  Sino buscar oportunidades de formación especialmente de la diócesis que es el brazo por así decir del Obispo, maestro principal de la catequesis.
  3. “Para cultivar las buenas relaciones humanas es necesario que se fomenten los auténticos valores humanos, sobre todo el arte de la convivencia y de la colaboración fraterna, así como también del cultivo del dialogo” (ibíd.) La persona del discípulo/catequista debe aprender a tratar a los demás con respeto para esto se requiere sencillez y humildad, una cualidad mas que el discípulo/catequista tiene que adquirir no anda buscando ni generando chismes ni calumnias entre los demás, sino que aprende a colaborar no a imponer.

AH

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  1.  Documentos Completos del Vaticano II,13era ed. Librería Parroquial de Claveria, S.A. de C.V.; Mexico, D.F. 1991. p.336.

top_discipuladoLa persona del Catequista/Discípulo tiene una misión muy grande, complicada, difícil, y mucho más importante que cualquier trabajo de Jefe de Estado, si así como usted acaba de leer.   En pocas palabras, la persona del Catequista/Discípulo tiene la gran misión de traer personas, presentárselas y ponerlas “no solo en contacto sino en COMUNION, en INTIMIDAD con Jesucristo”1.  Muchos se preguntarán, ¿pero como hacer esto? Algunos dirán ¡Hay que predicar el evangelio! Pero muchos predicadores hacen esto inclusive muchos de nuestros hermanos separados hacen esto y eso no quiere decir que den fruto o se cumpla con esto.  Tal pues, reflexionemos sobre lo que esto significa ¿Cómo puede uno traer no solo en contacto sino en Comunión, en intimidad con Jesucristo?

Este gran enigma, solo puede ser resuelto por el propio Espíritu Santo, ya que tiene la respuesta y nos impulsa a movernos, a actuar y hacer lo que se nos pide.  Para un católico, un discípulo maduro en su fe, sabemos que no solo se trata de anunciar el Evangelio, es solo el comienzo, la parábola del Sembrador da luz a mi explicación ‘algunos podrán escuchar el mensaje pero caerá a  “lo largo del camino: vinieron las aves y se los comieron. Otros cayeron en terreno pedregoso, con muy poca tierra, y brotaron en seguida, pues no había profundidad. Pero apenas salió el sol, los quemó y, por falta de raíces, se secaron.  Otros cayeron en medio de cardos: éstos crecieron y los ahogaron.  Otros granos, finalmente, cayeron en buena tierra y produjeron cosecha, unos el ciento, otros el sesenta y otros el treinta por uno. El que tenga oídos, que escuche” (Mt 13, 4b-8).  Mientras reflexionaba sobre ser evangelizador y sobre lo que dice el Directorio General para la Catequesis llegue a lo siguiente.  En muchos círculos católicos se habla sobre el amor de Cristo, sobre conocer a la persona de Jesucristo pero se nos olvida enfatizar esta COMUNION e INTIMIDAD con Jesucristo y esto sucede de una manera solemne durante la Misa. Si la evangelización no tiene conexión con la Misa es un mensaje tergiversado y fragmentado, si la evangelización no apunta hacia el altar por así decirlo, es un mensaje fragmentado, si las predicas, retiros y testimonios de grandes oradores no conllevan a la Misa, el mensaje no tiene en si frutos eficaces.

¿Pero entonces como saber si lo que hago esta ayudando a otros?  Aquí ofrezco algunas pautas que no es una lista exhaustiva pero si pudiera ayudarnos.  El evangelio de Mateo se lee lo siguiente “Lo mismo pasa con un árbol sano: da frutos buenos, mientras que el árbol malo produce frutos malos. Un árbol bueno no puede dar frutos malos, como tampoco un árbol malo puede producir frutos buenos.  Todo árbol que no da buenos frutos se corta y se echa al fuego. Por lo tanto, ustedes los reconocerán por sus obras.” (7,17-20).

  • Un autentico discípulo tiene la esencia del servicio, de ayudar a los demás
  • Un autentico discípulo asiste a Misa y celebra los sacramentos (en pocas palabras comulga)
  • Un autentico discípulo construye y edifica en amor (en la casa, trabajo y en la sociedad) no busca la destrucción ni mucho menos la división
  • Un autentico discípulo como dice mi amigo de la radio PELON “Con la mirada en el Cielo pero con los pies firmes en el suelo” (no se vanagloria)
  • Un autentico discípulo aprende a ser regalo de Dios hacia otros

AH

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1.  Directorio General para la Catequesis, n.80.

 

pentecostes2En estos últimos días el mundo ha conocido un hombre sencillo que ante todo porta el título como Obispo de Roma, que para el pueblo Católico es el Sumo Pontífice, el Papa Francisco y ha enseñado con su testimonio como ser un discípulo de Cristo.  En mis artículos anteriores hablaba yo de que el catequista es un discípulo del Señor y no me cansaré de enfatizar esto, no es un simple Voluntario, no….es mucho más que eso, es un Discípulo del Señor y esta mañana el Papa Francisco en su audiencia general menciono lo siguiente:

“Ser cristianos no se reduce sólo a cumplir los mandamientos, es ser de Cristo, pensar, actuar, amar como Él, dejando que tome posesión de nuestra existencia para que la cambie, la trasforme, la libere de las tinieblas del mal y del pecado. A quien nos pida razón de nuestra esperanza, mostrémosle a Cristo Resucitado y hagámoslo con el anuncio de la Palabra, pero sobre todo con nuestra vida de resucitados.”1

En pocas palabras, he lo que estado escribiendo estos últimos meses, sobre la Nueva Evangelización, sobre el camino del discipulado, el de ser catequista, el de ser Cristiano es ser de Cristo, pensar, actuar, amar y vivir como él.  Muy a menudo perdemos el enfoque de por que somos catequistas, muchos piensan que solo se trata de dar lecciones sobre doctrina, o de enseñar una verdad de fe o doctrinas de la Iglesia a la necesidad de sus oyentes.  Esto tiene cierta verdad pero solo es parcial.  Ser Catequista es un estilo, un camino de vida al discipulado, es mucho más que una actitud, es un cambio radical del corazón que se inclina ante el Maestro y le dice “Señor, ¿a quién iríamos? Tú tienes palabras de vida eterna” (Jn 6,68) y dejarse guiar por Él.

Ser Catequista es aquel quien reconoce sus limitaciones pero se apoya en el Señor para que lo guie, lo ilumine, y sobre todo lo inspire para ser portador de esperanza ante los afligidos, los hambrientos de Dios, los pobres y los marginados.  Ser Catequista es una luz que no brilla por si sola, sino que sus flamas provienen del viento del Espíritu Santo que lo anima para continuar y así alumbrar los desiertos que el mundo vive.

AH

1.   http://www.news.va/es/news/dios-nos-trata-como-hijos-francisco-en-espanol

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