Category: Concilio Vaticano II


aContinuamos recorriendo los documentos y la historicidad que dio un gran giro dentro de la Iglesia Catolica, el Concilio Vaticano II que ahora despues de 50 años se empieza a penas a sentir los cambios propuestos por los padres conciliares.  Uno de los documentos que durante la primera sesión los padres conciliares tambien tuvieron que discutir fue el schemata sobre la unidad ‘Ut unum sint” durante la 27 Congregacion general que habia sido preparada por la Comisión preparatoria para las Iglesias Orientales.  Por un lado esta Comisión se enfoco en como reestablecer una completa unión con las Iglesias Orientales Ortodoxas, por otra parte esta comisión fue asesorada por la Comisión Teologica con el Secretariado en Promover la Unidad Cristiana trabajaron para abarcar los puntos que conciernen entre los cristianos.    El Cardenal encargado fue el Cardenal Cicognani donde enfatizó que por primera vez, la Iglesia Católica estaba haciendo un esfuerzo magno para encontrar las maneras para poder establecer un diálogo entre cristianos y llegar a la Unidad que Cristo tanto a deseado.  

A pesar de las buenas intenciones de la Comisión, la schemata tal como fue propuesta recibio demasiadas criticas por varios purpurados como el Cardenal Liénart de Lila, Francia, que sintio que el lenguaje aplicado al documento mencionaba “regresar al verdadero rebaño” con lo cual implicaba ya por si, lenguaje dificil para un dialogo y que tenia que ser modificado si en verdad se buscaba la unidad.  Otros prelados, se sintieron que el documento enfatizaba demasiado que habia culpa por ambas partes (Iglesia Catolica y hermanos Separados), pero se molestaron por esto ya que historicamente esto no representaba objetividad y no se hacia un buen balance histórico.  Inclusive por que se mencionaba que la Iglesia muchas veces intento reconciliar las diferencias, a la cual varios padres Conciliares protestaron ya que esto tampoco no era verdad.  

cheikhoLo interesante durante la sesión fue que cuando se hablaba de Unidad con los Ortodoxos y con las Iglesias de la Reforma Protestante, solo 130 obispos que pertenecían a los ritos orientales de un total de 2,200 obispos estaban presentes.  No obstante, el Patriarca Caldeo de Babilonia, Pablo II Cheikho, dijo que estaba de acuerdo con la propuesta pero aun asi, no importaba que gran esfuerzo humano se hiciera para establecer una Union entre los Cristianos se necesitaba algo mas, la asistencia del Espiritu Santo.  Este Patriarca sabio pudo comentar y compartir a los padres conciliares que tal vez las mejores ideas, o mejores propuestas pueden servir pero no son totalmente perfectas o infallibles, siempre la iniciativa proviene de Dios.  

AH 

Anuncios

El viernes 23 de Noviembre de 1962, el Concilio se embarco a tratar otro schema sobre Medios de Comunicación que incluye la prensa, radio, televisión y cinematografía y esta discusión fue presidida por el Cardenal de Buenos Aires, Argentina el Cardenal Antonio Caggiano.  El schema fue presentado por el Cardenal Fernando Cento donde les pidió a los Padres Conciliares que debido a que el schema no era un asunto teológico como tal, debe de tratarse con la seriedad debida ya que los Medios de Comunicación son instrumentos para el trabajo pastoral de la Iglesia, “pueden ser una gran bendición o una maldición tanto para la Iglesia como para los fieles.”[1]

El Obispo Fernandez-Conde de Cordova, España critico el schema por no ser tan severo en condenar los males que están en conexión con el entretenimiento moderno, mientras que el Obispo D’Avack de Camerino, Italia felicito a los autores por el tono optimista y positivo y sugirió que se añadiera elementos mas concretos cuando se trata de predicar el Evangelio.  Otros obispos de España se quejaron que el documento era muy largo y que debería de tener puntos mas a favor en donde los medios de comunicación al hacer utilizados para la predicación del Evangelio sean fiables y responsables asi evitar el amarillismo y la desacreditación de la nota.  El Cardenal Stefan Wyszynski (Primado de Polonia) y que la historia hoy bien la sabemos querido por el quien fuera Papa Juan Pablo II hablo de la efectividad y el alcance que tienen la radio y la televisión al predicar el Evangelio y sus valores para todos aquellos que tal vez no son católicos puedan conocer a la Iglesia, por lo cual pidió que la Radio Vaticana como otras estaciones eclesiásticas dieran mas tiempo para la Lectura del Evangelio y la explicación de la fe católica.

El Cardenal Suenens (Málinas-Bruselas) pidió que el documento fuera una serie de principios como un código de ética donde organizaciones seculares como institutos puedan seguir al momento de emplear medios de comunicación.  Dentro de esta conversación, algunos obispos como el Arzobispo Ismaele Mario Castellano de la Arquidiócesis de Siena pidió que el índice de Libros Prohibidos Index Librorum Prohibitorum establecidos por el Concilio de Trento fuera abolido ya que los tiempos habían cambiado y esto impedía una sincera reforma dentro de los medios de Comunicación.

Otros obispos de Perú especialmente el Obispo Leon Buenaventura de Uriarte Bengoa, quien fuera Vicario Apostólico para la región de San Ramón, Perú se extendió demasiado en sus criticas en contra de los Medios de Comunicación ya que según ellos, muchos de sus sacerdotes tanto diocesanos como religiosos “malgastaban el tiempo asistiendo al cine en vez de atender a sus responsabilidades como sacerdotes, escuchando confesiones, celebrando misas, etc..” [2]  Al dia siguiente el Presidente propuso que se votara sobre el schema de Medios de Comunicación y la mayoría de los obispos votaron “2,138 a favor, 15 en contra, 7 votos invalidos” [2] para que se modificara el documento como tal y que se acortara y ajustara en cuestión de ofrecer principios éticos incorporando instrucciones pastorales.

 AH

[1]  Xavier Rynne, Vatican Council II, NY: Maryknoll, 2003, p. 93;

[2]  Ibidem, p. 98

[3]  Ibidem, p. 98.

Debido a que la reputación de uno de los distinguidos señores Cardenales estaba en tela de juicio, el Arzobispo Pietro Parente quien fuera oficial de la Congregación para el Santo Oficio [nombre que la oficina de la Curia Romana tenia en ese tiempo] se pronuncio a favor del Cardenal Ottaviani y sobre el schema De Revelatione diciendo que contenía sana doctrina pero debido a que fue demasiada su pasión por el discurso tuvo que ser interrumpido debido a que se había pasado del tiempo debido dado a cada expositor.  El Cardenal Joseph Frings de Colonia, Alemania acentuó lo siguiente “solo una palabra es lo que yo deseo…responderle al Arzobispo Parente.  Nadie rechaza que la revelación se nos da a través de la Escritura y la tradición.  Lo que estamos en desacuerdo es que la fuente de la Revelación es solo una y única, la Palabra de Dios.” [1]

El Obispo Emil-Josef De Smedt [Brujas, Bélgica] quien fuera parte del Secretariado para la Unidad Cristiana critico severamente el schema ya que desde la perspectiva ecuménica, tal propuesta no favorecía un dialogo ecuménico, al contrario era retroceder.  Pero las palabras mas duras fueron las siguientes “Si tal schema preparada por la Comisión Teológica no es modificada, seremos responsables por destruir una inmensa esperanza y destruiremos el Concilio Vaticano II.  Y hablo de la esperanza de aquellos como el Papa Juan XXIII están esperando tanto en oración y ayuno que un paso decisivo se de en la dirección de la unidad fraternal, la unidad de aquellos por los que Cristo Nuestro Señor ofreció esta oración Ut unum sint (que todos sean uno)”[2]  Este discurso fue recibido con un continuo y fuerte aplauso por la mayoría de los padres conciliares.

El 20 de Noviembre de 1962 (Vigésima Tercera Congregación), el debate sobre la De Revelatione se detuvo y se anuncio que los Presidentes Conciliares pedían que se pusiera a voto para poder continuar, si se modificaba, se rechazaba o se aceptaba.  El voto se llevo acabo y estuvieron presentes 2,209 Padres conciliares de los cuales 1,368 votaron placets (que se rechaza tal schema), 19 votos inválidos, y 822 non placets (que se continúe con el debate).  El Secretario General Felici anuncio que debido a los reglamentos se requiere 2/3 partes para considerar la mayoría por lo cual se necesitaría en este caso 1,473 votos.  Al dia siguiente, el “Arzobispo Felici anuncio que el Papa Juan XXIII había ordenado que el schema fuera retirado y que esta vez se creara una comisión especial encabezada por los señores Cardenales Bea [Presidente de la Unidad Cristiana] y Cardenal Ottaviani [Presidente de la Comisión Teologica] y sus miembros serian los Cardenales Frings, Liénart y Meyer de Chicago y los Cardenales Lefebvre, Browne y Ruffini y todos ellos deberían ser asistidos por obispos que pertenecían al Secretariado para la Promocion de la Unidad Cristiana como obispos de la Comisión Teológica y un sin numero de expertos periti.” [3]

Este impulso dado por el Santo Padre fue significativo ya que dio luz y un nuevo aire para que el Concilio continuara.

AH

[1] Xavier Rynne, Vatican Council II, NY: Maryknoll, 2003, p. 86.

[2] Ibidem, p. 88.

[3]  Hahnenberg, Edward, A Concise Guide to the Documents of Vatican II, OH: St. Anthony Messenger Press, 2007, p.   29.

 

El 14 de Noviembre de 1962, los Padres Conciliares escucharon los resultados sobre el schema de la Liturgia y habían sido tabulados a través de una computadora “2,162 votos a favor, 46 votos en contra, 7 abstenciones”[1]  Esto mostraba que la mayoría de los Padres Conciliares pedían una reforma a la cuestión litúrgica lo cual indicaba que la propuesta hecha por la comisión tendría que revisar el schema tal y como habían discutido los Padres conciliares y ser sometida una segunda vez antes de su aprobación por todos ellos.  El Viernes 16 de Noviembre durante la Vigésima Congregación se continuo debatiendo el documento sobre la De Revelatione y el Cardenal Liénart actuo como su Presidente, el primer obispo que se le permitió hablar sobre tal schema fue el Cardenal Tisserant e insistió que el Concilio debería dejar el campo de la Sagrada Escritura abierto para la libre discusión por exegetas y teólogos.   El Cardenal Silva Henríquez de Santiago, Chile en nombre de todos los obispos de Sudamérica indicó que el “Santo Padre  quería pastores que aconsejaran y demostraran el amor por aquellos a quienes trataban de llevar la verdad” [2].  Por lo cual, tal schema tenia que rehacerse ya que las disputas teologicas deberían ser tratados por teólogos y ellos eran pastores no teólogos.  El Abad Butler [superior de un monasterio] recalco que  “debe haber unanimidad, o casi unanimidad cuando se llegue a la decisión en cuestiones de asuntos doctrinales dentro de la Iglesia”.

El Sábado, 17 de Noviembre durante la Vigésima Primera Congregación, el Cardenal Doepfner de Múnich subrayó que tal schema como se había presentado mas bien representaba la influencia de una escuela teológica, especialmente por la Universidad Lateranense y continuo diciendo que no estaba criticando cierta influencia o tal comisión, sino que el mismo Santo Padre les había dado permiso a todos los padres conciliares  para discutir, emendar, o rechazar y por lo tanto el estaba en desacuerdo con tal schema y pedía que se volviera rehacer.  Este discurso por el Cardenal Alemán recibió un caluroso aplauso que se escucho por toda el aula de la Basílica de San Pedro. 

El Cardenal Ottaviani que había sido el Presidente de la Comisión Teológica que había preparado tal schema declaro y defendió que la comisión contaba con una pluralidad de expertos que venían de distintos países y con gente muy competente en las materias de teología y Sagrada Escritura, por lo cual rechazaba las palabras del Cardenal Doepfner de que tal propuesta había sido influenciado solamente por una escuela teológica como la Universidad Lateranense y concluyo que las reglas no proveían para que tal schema se rechazara sino que solamente se discutiera.  Por lo cual, muchos padres conciliares le pidieron al Presidente que leyera los reglamentos y se leyó lo siguiente en el Articulo 33.1:

“Cada padre puede expresar su opinión con respecto a cada esquema presentado y pedir ya sea para su aprobación, rechazo o modificación.” (Motu proprio Appropinquante Concilio)

Una vez más esto le trajo al Cardenal Ottaviani un golpe duro a su credibilidad.

AH

 

[1] Xavier Rynne, Vatican Council II, NY: Maryknoll, 2003, p. 81;    Hahnenberg, Edward, A Concise Guide to the Documents of Vatican II, OH: St. Anthony Messenger Press, 2007, p. 26.

[2] Xavier Rynne, p. 82-83

El Concilio después empezó a discutir el Schemata De Revelatione [sobre la Divina Revelación] que fue preparado por la Comisión Teológica Preparatoria bajo la dirección del Cardenal Ottaviani.  El esquema consistía de 5 capítulos dividido en 29 artículos.

Para poder entender el contexto histórico, durante la década de los 1940s hasta los 1960s el estudio en círculos católicos había crecido especialmente en el campo de la Sagrada Escritura, y eso había dado luz a muchos teólogos católicos que empezaron a distanciarse de la perspectiva que se había mantenido desde el Concilio de Trento que la Biblia y la Tradición eran dos cosas separadas, virtualmente fuentes independientes de la Divina Revelación.   Muchos de los eruditos en cuestión de la teología católica estaban regresando a la posición de que la Sagrada Escritura y Tradición no deberían ser considerados como completamente independientes uno del otro, pero que constituyen un conjunto, dos modos el escrito y el no escrito, por la cual la Palabra de Dios llega a nosotros en el marco de la Iglesia.  El Padre Dominico Yves Congar dijo “No hay ni siquiera un solo dogma que la Iglesia mantenga solamente por la sola Escritura, no hay ni siquiera un solo dogma que se mantenga solamente por la Tradición.” [1]

El miércoles, 14 de Noviembre el Cardenal Ottaviani declaro “Hay un numero de esquemas que se han circulado que están en clara oposición al esquema que estoy a punto de presentarles, esto claramente viola las reglas del Concilio.” [2]  Continuo diciendo y recalcó “nuestra enseñanza es tradicional y debe continuar siendo lo mismo.” [3]  El Cardenal Liénart se levanto para protestar ante tal afirmación y dijo “Este esquema no me complace.  No cubre de una manera adecuada la cuestión de la Sagrada Escritura y la Tradición.  Nunca habido ni habrá dos fuentes de la Revelación.  Solo hay una sola fuente de Revelación y esa es la Palabra de Dios…La Palabra de Dios es la única fuente de la Revelación.” [4]  El Cardenal Frings de Colonia apoyado por su teólogo experto Josef Ratzinger, menciono que no estaba de acuerdo con tal esquema y refuto la tesis de Ottaviani “El propósito primario del Concilio es proveer por las necesidades de la época…y reiteró que no era tradicional hablar de dos fuentes de la Revelación ya que ni siquiera los Padres, ni siquiera los teólogos escolásticos e inclusive Santo Tomas Aquino, o cualquier concilio previo han enseñado esto.” [5]  Seguido por esto, el Cardenal Ruffini de Sicilia, Italia, ultraconservador tomo el micrófono y subrayo que no concordaba con sus hermanos Cardenales, y que el esquema tal como se presentaba era de su agrado ya que según el “había sido preparado por hombres competentes y eruditos,” [6] pero los Cardenales  de Montreal, Viena, Utrecht y Bruselas hablaron en contra de tal esquema, asi demoliendo la tesis del Cardenal Ottaviani.  De hecho, el Cardenal de St. Louis, el Cardenal Ritter condeno tal esquema como pesimista y totalmente negativo diciendo “traiciona a la palabra de Dios que llamamos Escrituras” [7].  Es evidente que este esquema fue el mas discutido y el mas prolongado dentro del Concilio, ya que muchos Padres Conciliares tenían una pasión por la Palabra de Dios y querían remover el tono escolástico, jurídico que la Comisión Teológica Preparatoria había dispuesto, ya que muchos querían reflejar la visión que tenia el mismo Papa Beato Juan XXIII de presentar la fe de la Iglesia en toda su totalidad de una manera integra y pura pero con un enfoque pastoral, ya que como dijo el Cardenal Agustin Bea “somos Pastores.” [8]

AH

[1] Xavier Rynne, Vatican Council II, NY: Maryknoll, 2003, p. 76

[2] Ibidem, p. 76

[3] Ibidem, p. 76

[4] Ibidem, p. 77; Hahnenberg, Edward, A Concise Guide to the Documents of Vatican II, OH: St. Anthony Messenger Press, 2007, p. 26.

[5] Ibidem, p. 78

[6] Ibidem, p. 78

[7] Ibidem, p. 80

[8] Ibidem, p.80

El 6 de Noviembre de 1962 el Papa Beato Juan XXIII intervino durante las discusiones y declaro que cuando un tema ha sido exhausto en plena discusión, los Cardenales Presidentes tenían el derecho de proponer a votación para cerrar la discusión y poder avanzar, ya que la cuestión de la liturgia se estaba extendiendo mas de lo que se pensó.  Por lo tanto, a las 10 de la mañana, el Cardenal Tisserant quien estaba presidiendo pidió que se concluyera la discusión sobre el capitulo II del schema y se hiciera a medio de votación por la cual solamente un obispo franciscano se opuso.

Por los siguientes días se debatieron los capítulos 3 y 4 donde se trataba los sacramentos y sacramentales y el oficio Divino.  El 10 de Noviembre, el anciano Obispo de Mostar, Yugoslavia Petar Cule suplico que se incluyera el nombre de San Jose en el canon de la Misa.  El Obispo Cule siguió hablando de una manera nerviosa, repitiendo muchas cosas, a la cual murmullos comenzaron a escucharse y el cardenal Ruffini lo interrumpió diciendo “termine su sagrado discurso y elocuente, a todos nos encanta San Jose y esperemos que haya muchos santos en Yugoslavia”[1]

Debido a esta interrupción hecha por el Cardenal, el mismo Papa que estaba observando la discusión por televisión cerrada desde su apartamento decidió insertar el nombre de San Jose en el canon de la Misa bajo su propia autoridad [Motu proprio], el 13 de Noviembre de 1962.  Esto causo gran sorpresa en la mayoría de los padres conciliares excepto para unos pocos ya que sabían que el Papa Juan XXIII conocía personalmente al Obispo Cule y también conocía muy bien de su manera nerviosa de hablar debido a un trágico accidente.  El Obispo Cule había sido sentenciado por los Comunistas y fue prisionero dentro de un campo de concentración en Yugoslavia.  Como cuenta el Padre Xavier Rynne “El y otros prisioneros fueron transportados en un tren que fue destruido deliberadamente en un intento de matar a todos a bordo.  El obispo sobrevivió, pero sus caderas se rompieron.  Mal de salud, sin embargo hizo un gran esfuerzo para asistir al concilio y hablar en favor de San Jose” [2] Así, su deseo se cumplió.

AH

[1]  Xavier Rynne, Vatican Council II, NY: Maryknoll, 2003, p. 75

[2] Ibidem. p. 76

 

El 31 de Octubre de 1962 el Cardenal Giacomo Lercaro de Bolonia y Cardenal Konig de Viena dirigieron la discusión sobre la liturgia y el Arzobispo de Atlanta Hallinan también estuvo de acuerdo que la “liturgia tenia que ser simple y clara para que todos lo pudieran entender  y apreciar tanto como los prelados y los laicos.  Se sabe que dentro de los obispos de los Estados Unidos, la mayoría de los obispos jóvenes  no estaban siempre de acuerdo con las decisiones tomadas por los dos Cardenales de Los Angeles y de Nueva York.

El Obispo auxiliar [Estrasbourgo, Francia] Leon Elchinger declaro que la “Iglesia estaba en las manos de los jóvenes” [1].  No era posible atraerlos utilizando tradiciones sin sentido  con un estrecho conservadurismo, y que no importaba mucho el valor histórico que oraciones mecánicas fueran ya que aburrían a la presente generación.  El Obispo continuo, los “jóvenes quieren comprender la liturgia y tener parte de ella”[2]  Su presentación fue muy bien recibida con un caluroso aplauso de todos los padres Conciliares.

Finalmente, el Obispo de Congo Van Cauwelaert hablo en nombre de todos los 262 obispos africanos, indicó “que como los Santos Pablo y Bernabé no impusieron cargas pesadas a los nuevos Cristianos con los ritos de la circuncisión y rituales antiguos de la Ley Mosaica, tampoco que impusieran ceremonias y tradiciones que eran ajenas a la cultura y manera de vivir del pueblo africano” [3].  Los padres Conciliares una vez mas interrumpieron con un fuerte aplauso como muestra de aprobación.

El Arzobispo de Los Angeles, el Cardenal McIntyre hablo sobre la liturgia “actuosa participatio fidelium non est nisi distractio” [4] queriendo decir que la participacion activa de los fieles durante la misa no era mas que distracción.  Obviamente, muchos padres conciliares no estuvieron muy de acuerdo con esa frase del Cardenal McIntyre, lo que paso es que fue mal aconsejado por su teologo experto.  El Cardenal de Nueva York tambien fue mal aconsejado cuando replico que estaba a favor de que el clero pudiera leer sus brevarios en Ingles [cuando estaba a favor de que se retuviera el Latin] lo cual un Arzobispo Italiano replico “Ah! Questi Americani!” [5].  En pocas palabras, a que americanos, primero quieren retener el Latin y hacer que la gente rece en Latin pero ahora les permiten a sus sacerdotes rezar en Ingles.

AH

[1]  Xavier Rynne, Vatican Council II, NY: Maryknoll, 2003, p. 70

[2] Ibidem.

[3]  Ibidem, p. 71

[4] Ibidem, p. 71

[5] Ibidem, p. 71

El 30 de Octubre de 1962 ocurrió el evento tan inesperado donde el Cardenal Ottaviani se levanto y dio su discurso para responder directamente al Cardenal Holandes Alfrink.  Lo interesante y curioso como notan los observadores dentro del Concilio es que el Presidente de aquella discusión era el propio Cardenal Alfrink.

El Cardenal Ottaviani hablando sobre la liturgia pregunto “Que acaso los Padres conciliares traman una revolución?” ya que no estaba de acuerdo que tantos cambios se dieran en la liturgia ya que escandalizaría a los fieles.  El mantenía que la propuesta de comulgar bajo las dos especies había sido rechazada por la mayoría dentro de la Comisión Central Preparatoria y que solo la minoría ahora quería controlar la discusión.  El Cardenal continúo y expreso su disgusto en concelebrar ya que ahora hacia la Sagrada Misa como un teatro [esto ocasiono molestia entre los Padres Conciliares de Ritos Orientales ya que la concelebración era normal].  El teólogo Hans Kung recuerda que “después de 10 minutos hubo una advertencia del Presidente Cardenal Alfrink”[1] con las siguientes palabras “Disculpe su Eminencia, pero usted ya hablado por mas de 15 minutos” [2].  Ottaviani continuo ignorando la advertencia de su colega seguido por otra advertencia, en este momento “el Cardenal Alfrink volteo a ver al Secretario General, el Arzobispo Felici y ambos estuvieron de acuerdo que era hora de parar” [3].  Por lo cual, el Cardenal Ottaviani continuo hablando pero para esto ya le habían apagado el micrófono y nadie mas lo escucho.  Los padres conciliares expresaron su aprobación por este acto a través de aplausos en el aula de la Basílica de San Pedro.  Esto trajo sin precedentes una humillación terrible al Cardenal Ottaviani, que inmediatamente abandona el aula y se refugia por dos semanas en el Palazzo del Sant’ Uffizio.

Durante los descansos otorgados entre sesiones, se sabe que el propio Papa Juan XXIII permitió el establecimiento de ‘bares’ en el sentido de tomar café, y a uno de ellos se le llamo “Bar Juan” que en hebreo quiere decir ‘hijo de Juan’ en referencia bíblica a San Pedro.  Este bar fue el lugar donde los padres conciliares pudieron conocerse mejor y pudieron compartir experiencias e ideas, de hecho algunos dicen que fue donde se dieron las mejores conversaciones teológicas que influyeron mucho después durante las discusiones.  El Papa Juan XXIII con su buen sentido del humor explico que estos bares eran necesarios ya que si no, “los obispos estarían humeando bajo sus mitras” en referencia que muchos necesitaban fumar sus cigarrillos.

AH

[1]  Hans Kung, My Struggle for Freedom, William B. Eerdmans, 2003, p. 291.

[2]  Xavier Rynne, Vatican Council II, NY: Maryknoll, 2003, p. 69

[3] Ibidem.

El Miércoles 24 de Octubre, el Prefecto de la Biblioteca Apostólica Vaticana el Cardenal Frances Eugene Tisserant enfatizó que el latín no era el único lenguaje litúrgico, sino recordándoles a los Padres Conciliares especialmente a los que se aferraban al latín de que en la Iglesia primitiva el Hebreo y el Griego eran idiomas que los primeros cristianos empleaban y para evidencia de esto era suficiente ver la inscripción en la cruz como se cuentan en los evangelios.  El Cardenal Antonio Bacci quien fuera parte de la Curia Romana [ultraconservador], propuso que la gente pudiera leer los Misales en la lengua vernácula mientras que el sacerdote celebraba la Misa en latín, ya que para el, el latín era el lazo de unidad.

El Arzobispo de Chicago, el Cardenal Alberto Meyer se levanto a favor del artículo 24 del schema donde se autorizaba el uso de la lengua vernácula en la liturgia, pero no miraba razón alguna el por que tendría que resolverse esto a nivel de las conferencias episcopales.  Él quería saber que los obispos individualmente podrían hacer estas decisiones bajo el control del Santo Padre.  El Arzobispo Descuffi de Esmirna expreso su inmensa alegría por ver el apoyo de aquellos padres conciliares a favor de una reforma litúrgica especialmente el de emplear la lengua vernácula, ya que como dijera el “liturgia propter homines et non homines propter liturgiam” [1] es decir que la liturgia era para el beneficio del hombre, y no el hombre para el beneficio de la liturgia.  El Arzobispo Seper [Zagreb, hoy en día la capital de Croacia] sugirió que los cristianos en si eran minoría en el mundo moderno y que todo tipo de asistencia en ayudarles comprender la riqueza de la liturgia tendría que hacerse accesible en la lengua que pudieran entender.  El Obiso Auxiliar de Leon, Francia Alfredo Ancel comento que la “Unidad no significa uniformidad en los ritos”[2], ya que había una gran riqueza en todos los ritos existentes de la Iglesia.  El Obispo Ernesto Rau [Mar de Plata, Argentina] expresaba que el latín pudiera ser un obstáculo en la vida de oración de los fieles ya que “la Iglesia en si no tiene una cultura especifica o una lengua propia…y que seria fiel hasta la muerte a la Iglesia pero no a la lengua del latín.”[3]

Los obispos polacos atestiguaron que la lengua vernácula [polaco] durante la Misa que se venia haciendo ya unos 15 años atrás y esto había salvado la fe de la nación después de la Segunda Guerra Mundial y los comienzos de la guerra fría.  El Obispo Japonés Kobayashi [Sendai, Japón] manifestó que en su propio país el empleo de distintas lenguas ha sido beneficio para el pueblo japonés y debido a la cultura y tradición japonesa, el latín aparece como algo ajeno y extranjera a esta cultura y como algo que predomina el mundo Occidental pero no el Oriental y termino su discurso con la siguiente cuestión: “¿es nuestra unidad con la Santa Sede tan débil que tiene que ser mantenido por una rígida uniformidad?”[4] Sus comentarios fueron recibidos por aplausos en toda el aula de la Basílica de San Pedro.

El Lunes, 29 de Octubre de 1962 los señores Presidentes de todas las comisiones decidieron que la discusión tenia que pasar al capitulo 2 del schema donde se hablaría sobre la Misa.  El Cardenal Spellman [Nueva York] estaba de acuerdo que la participación activa de los fieles era necesaria pero estaba en contra de permitirles la comunión bajo las dos especies [pan y vino] como se recomendaba en el schema.  También no estaba muy a favor de las concelebraciones donde varios sacerdotes alrededor del altar podían celebrar Misa y emplear las palabras del ritual juntos.  El Cardenal Ruffini secundo esta propuesta  y cito que por razones higiénicas no era lo más prudente de dar la Sangre de Cristo a los fieles.

El Cardenal de Montreal, Canada Paul-Emile Léger concluyo el día refutando a estos dos cardenales lo que fue la gran sorpresa del día, el Cardenal Léger estaba a favor de concelebración en las Misas y de que los fieles pudieran comulgar bajo las dos especies ya que los ritos Orientales de la Iglesia ya lo practicaban y aparte mostraba un signo de unidad verdadera y caridad mutua entre los sacerdotes ya que estarían imitando a Cristo como lo hizo con sus apóstoles en la Ultima Cena.  Y que después de todo, la “Misa no era una celebración privada del sacerdote sino que siempre ha sido una función publica de la Iglesia con sus sacerdotes como ministros y los fieles como participantes”[5].  Al siguiente día, el Cardenal Godfrey de Westminster, Inglaterra replicó en contra del Cardenal Léger de Montreal expresando que si se permitía a los fieles de poder comulgar bajo las dos especies muchos pensarían que la Iglesia se había convertido Anglicana.  Pero el Cardenal Godfrey estaba mas preocupado que no se permitiera a los fieles comulgar bajo la sola especie de vino por razones higiénicas, ya que según el ‘muchas mujeres se acercarían a comulgar y traerían lápiz labial”[6].  En la próxima entrada estaré hablando sobre lo que le sucedió al Cardenal Ottaviani durante el Concilio.

AH

 

[1] Rynne, Xavier, Vatican Council II (New York: Orbis, 2003) p.63

[2] Ibidem, p.65

[3] Ibidem, p.65

[4] Ibidem, p. 66

[5] Ibidem, p.67

[6] Ibidem, p.67

 

 

Continuando con la debate sobre el Latín en la liturgia, el Cardenal Ruffini sintió que el schema debía ser reconsiderada en su totalidad por los principios mencionados en la Encíclica del Papa Pio XII Mediator Dei y también se pronunció a favor de que “El Santo Padre debería ser el juez y que solo el a través de la curia Romana fuera el que decidiera”[1] y así dejaba fuera las Conferencias Episcopales o los obispos.  El Cardenal Feltin de Paris hablo de una manera mas practica en el uso de la Liturgia, explico que para la mayoría de la gente no conocían mucho sobre la Iglesia, insistió que los Católicos que carecían de formación religiosa tanto como un no católico pudieran reconocer en la Misa que estaban presenciando algo transcendental, sagrado y profundo, por lo cual pidió que se reformara la Liturgia ya que en su tiempo los asistentes presenciaban todo como si fueran ritos mágicos con muy poca participación y muchos no entendían el Latín, lo cual demostraba que la Liturgia perdia su esencia.

El Cardenal McIntyre de Los Angeles hablo a favor de que no se alterara la Liturgia y que se retuviera el Latín en la Misa, esta propuesta fue secundada por el Cardenal Godfrey [Arzobispo de Westminster, Inglaterra] y durante su discurso dijo lo siguiente “Debemus levare linguam Latinam”[2] en pocas palabras decía elevar la Lengua del Latín, de incrementar su importancia.  Al siguiente día, el periódico Italiano Il Tempo reportó lo siguiente “Cardenal Godfrey propone recoger y tirar la Lengua del Latín”  El problema fue que la palabra ‘levare’ en italiano se traduce como recoger y tirar, por lo cual el Cardenal Godfrey se vio horrorizado de que hayan malinterpretado su Latín. 

Esto muestra que muchos de los Padres Conciliares no entendían lo suficiente bien el Latín para comprender lo que se estaba discutiendo.  El Cardenal Cushing de Boston se dice que en una reunión que tuvo con el Papa Juan XXIII le decía que se necesitaba una actitud mas realista sobre el uso del Latín como idioma durante las sesiones ya que durante una de ellas, el Cardenal se levanto y comenzó a hablar en Ingles pero el Secretario General [Arzobispo Felici] lo amonesto, el Cardenal Cushing inmediatamente le preguntó a un prelado cercano que le informara a todos en Latín que el representaba a la “Iglesia del silencio”[3].  Se sabe que durante los debates conciliares, la mayoría de los obispos estaban mas alertas y participaban mas cuando las propuestas eran traducidas al Español, Italiano, francés, Ingles, Alemán o Árabe.  El dato más curioso de todo esto era que el Cardenal Agustín Bea [Presidente para el Secretariado para la Promoción de la Unidad de los Cristianos] proveyó servicios de traducción simultánea aquellos delegados no católicos que estuvieron presentes, muchos de los obispos deseaban que tal servicio hubiese sido para ellos.

El momento clímax dentro de la primera sesión fue dado por el Patriarca Melquita de Antioquia de 84 años de edad Máximos IV Sayegh el 23 de Octubre de 1962.  Rompiendo con el protocolo curialista se atrevió hablarle  a los padres conciliares en Francés.  Esto encanto a los obispos, lo interesante fue según el protocolo del Vaticano que data desde la edad media, los Patriarcas Orientales estaban en un rango inferior que los Señores Cardenales y el Patriarca Máximos al comenzar su discurso se dirigió primero a “Su Beatitud” refiriéndose a los Patriarcas presentes y luego a su “Eminencias” los señores cardenales, una maniobra muy sutil ya que en el Concilio IV de Letrán el Papa Inocencio III había decretado en 1215 el orden de procedencia “Roma, Constantinopla, Alejandría, Antioquia, y Jerusalén como sedes mayores”, esto paso desapercibido por el Cardenal Spellman que presidia la sesión.  El Patriarca enfatizo que el Latín  no era la lengua de la Iglesia Oriental y por consiguiente prefirió a utilizar el francés como una lengua más universal para poder defender su propuesta.  El Patriarca discutió la clausula 24 del schema donde se discutía el Latín diciendo “Permitan que la Conferencia de Obispos decidan por su propia región referente a lo que será la manera o los limites del uso de la lengua vernácula en la liturgia y luego ratificado por la Santa Sede”[4].  En la próxima entrada hablaremos sobre los Sacramentos y lo que le sucedió al Cardenal Ottaviani en plena discusión conciliar.

AH

[1]  Rynne, Xavier, Vatican Council II (New York: Orbis, 2003) p.59

[2] Ibidem

[3] Rynne, Xavier, Vatican Council II (New York: Orbis, 2003) p.60

[4] Ibidem, p.61

A %d blogueros les gusta esto: