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¡Hijos, qué importante es el crecimiento espiritual en la persona! Sin importar la fe que profesa, para toda religión es muy importante que haya un crecimiento espiritual de la persona, pero un crecimiento que sea sólido, maduro y para nosotros los católicos completamente enraizados en Jesucristo y su Iglesia.

Les cuento hijos que es muy triste y penoso ver grupos de personas que puedan caer en fanatismo religioso, y esto se debe a la falta de un crecimiento espiritual sólido, la falta de formación intelectual y la falta de un guía competente que sepa discernir lo que proviene del Espíritu de Dios y lo que proviene del maligno.

Para poder mejor comprender el camino espiritual que todos estamos llamados a llevar, hay unas cuestiones que habremos de responder.  Por lo cual, como Padre quiero lo mejor para ustedes mis hijos.

Primero, Quiero recalcar que puede haber más preguntas por hacer, pero estas servirán como inicio.

¿Te sientes feliz con tu vida? ¿Te sientes satisfecho con tu vida? ¿Te has preguntado hacia donde Dios te quiere llevar? ¿Vas a misa (yo sé que sí)? ¿Cómo es tu vida de oración? ¿Sientes o percibes el amor de Dios en tu vida?

Segundo,  hay que elaborar un plan semanal… es dar pequeños pasos… Tal vez en el plan semanal indique rezar un Padre Nuestro antes de cada comida…Así como nuestro cuerpo necesita alimento, también necesita alimento espiritual.  Y el alimento espiritual puede comenzar con ser agradecido por algo de ese día, hacer un padre nuestro o simplemente hablar con Dios.  Mientras pasan las semanas, habría que añadir más cosas en el plan semanal, pero la clave está en nunca remplazar la oración.  Recuerda, oración antes de cada comida.

Tercero, cuando se comienza a crecer espiritualmente, el propio espíritu busca estar con su creador, y hay varias maneras de como esto se puede lograr.  Una es la propia  oración como les mencione, visitando una Iglesia Católica y dedicar unos minutos en silencio, poco a poco ir a Misa y al final de cada Misa dedicar unos minutos de oración en silencio.  En cada oración, pueden ser rezos pero lo más importante es dejar que tu alma espiritual hable como un amigo le habla a otro amigo.  Siempre ser agradecido aunque las cosas no marchen como uno quisiera.  Recuerda que toma tiempo para limpiar y purgar las cosas que nos apartan del Señor.  Recuerdo todavía cuando eran pequeños  y siempre querían comenzar la oración y a un lado tenían varios juguetes que siempre pedían por ellos.   Estoy seguro que el Señor busca conversaciones sinceras, sin tapujos e hipocresías, sino la oración del niño confiada siempre hacia el Padre.

Cuarto, la vida espiritual lleva pies.   En pocas palabras, no todo es hacer oración, sino vivirla, llevarla a cabo.  ¿Y cómo es esto? ayudando a los demás, visitando a un amigo que tal vez no hayas visto por mucho tiempo.  Ser altruista, ayudar a los pobres, compartir una alegría o un buen consejo aquel quien lo necesita.   ¿Recuerdan cuando íbamos a visitar la casa Juan Diego? Dar vestimenta al que no lo tiene, asistir a los enfermos.  De hecho todavía recuerdo los pasillos y aromas de aquel hospital cuando visitaba a los enfermos de cáncer.  ¿Saben? muchos enfermos no tienen quien los visite y una vida espiritual te lleva a atender la mano a tu prójimo.

Quinto, se darán cuenta que has crecido y mucho, pero aún falta más…  Este es el tiempo para formarse íntegramente como persona, nadie lo sabe todo solo el Señor.  Pero tenemos la obligación de crecer intelectualmente, por lo tanto, hay que empezar a leer la Biblia, su palabra.  Si no sabes cómo leerla, les recomiendo que hablen con el cura de una Iglesia para que les pueda ayudar como utilizarla.  Toma cursos de formación en la fe, lee las vidas de los santos (siempre inspiran), y te darás cuenta que muchos de ellos tuvieron retos muy desafiantes en sus vidas.   Hijos, ustedes saben cuales fueron los santos que me han y continúan inspirando, San Ignacio de Loyola, Beata Madre Teresa de Calcuta, San Guiseppe Moscati, San Pablo, pero sobre todo San José, hombre varón y de silencio que fue figura Padre para Jesús.

Sexto, vigila que tu crecimiento intelectual vaya a la par con tu vida espiritual en la oración.  Es muy fácil querer impresionar a los demás de las cosas que hemos aprendido, pero esto solo hace que el orgullo se infle.  Retoma la oración, ya que aquí se aprende a ser humilde, pídele al Señor que siempre te mantenga a su lado y humilde.

Séptimo, nunca se olviden de sus raíces, de donde eres y de donde son tus padres pero tú mirada siempre debe estar fija en el cielo.  ¿Quieres la santidad? Trabaja para ello, recuerda que Cristo nos dijo “El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, tome su cruz y me siga” (Mc 8,34).  Nunca se olviden de la cruz, es el amor en toda su expresión, y así como ese amor en la cruz es dolorosa te lleva a entender lo que es un sacrificio.   La vida espiritual requiere sacrificios.

Octavo, habrá momentos de aridez en tu vida, no se desanimen al contrario, estos momentos se necesitan y es aquí cuando deben reforzar tu oración y tu comunión con el Señor.  La palabra dice que “Toda rama que no da fruto en mí la corta. Y todo sarmiento que da fruto lo limpia para que dé más fruto.” Jn 15,2    Hay que practicar la paciencia.

Noveno, es muy importante también que cuando vayas creciendo tanto físicamente como espiritualmente hacer un examen de conciencia al día.  Recuerda que todos somos pecadores, pero eso no nos debe de detener, pide siempre la gracia y la sabiduría a Dios para que te ayude a discernir a tomar la mejor decisión que sea agradable a Dios.

Décimo, nunca se  olviden de Dios, Él es tu Creador y tu dueño.  Sin El no existiríamos y no sabríamos amar como Él nos lo pide.  “Amarás a Dios sobre todas las cosas” es el primer mandamiento y les pido que se lo graben en sus corazones, en todo tu ser y siempre úsalo como estandarte para poder evaluar tus decisiones.  ¿Aquello que te parece bueno te conduce a este primer mandamiento?

Los quiero hijos,

AH