CaptureEn una ocasión en mis visitas a las parroquias que ofrecen formación Cristiana dentro del curso de Ministerio ofrecido por la Arquidiócesis de Galveston-Houston,  me tocó que me hicieran esta pregunta: ¿Porqué ha tardado tanto la Iglesia Católica en implementar la visión del Concilio Vaticano II? A lo cual yo contesté, y ¿cuál es esa visión?  Y el me contestó “la misma visión que el Santo Juan XXIII dió en su discurso de apertura para el Concilio Vaticano II” y es el siguiente:

“En nuestro tiempo, sin embargo, la Esposa de Cristo prefiere usar la medicina de la misericordia más que la de la severidad. Ella quiere venir al encuentro de las necesidades actuales, mostrando la validez de su doctrina más bien que renovando condenas.”

Para lo cuál no hay respuesta sencilla ni tampoco solo una.  Pero me dejó pensando y me ha hecho reflexionar sobre este tema que a su vez creo que di una respuesta convincente, una de ellas fue “la necesidad de continuar formando al Pueblo de Dios”  muchos laicos y laicas nunca han leido los documentos del Concilio Vaticano II, si muy apenas leen la Palabra de Dios, que ha de esperarse sobre los documentos del Concilio Vaticano II.  Una vez leidos, hay que comprenderlos, es decir leerlos no al pie de la letra sino tratando de descubrir el espiritu detrás de la letra entendiendo su contexto histórico, liturgico y sobre todo pastoral.

Claramente puedo ver que un área que ha mejorado muchisimo después del Concilio Vaticano II, ha sido el crecimiento de laicos y laicas involucradas mas en la vida de la parroquia, que decir de movimientos eclesiales, misioneros y grupos de apostolados.  Pero aún así, no es lo suficiente, todavía hay trabajo por hacer, especialmente en un mundo que se esta volviendo más secularista y ateísta (no cree en la existencia de Dios), se ha hecho esfuerzo y un gran trabajo en la cuestión ecuménica pero todavía hay mucho por hacer, también en el campo de cuestión inter-religiosa, mejorar la relación con nuestros hermanos judíos y tambien con los musulmanes.  Pero también no todo va mal, puedo percibir el espíritu del Concilio Vaticano II y la visión del Papa Santo Juan XXIII cuando se habla de misericordia, Papa Francisco ha convocado un Año jubilar sobre la Misericordia y ha pedido a un grupo de sacerdotes para ser misioneros de la misericordia y llevar la reconciliación a los rincones de este planeta.  La Iglesia se ha abierto mucho más y ha querido dar testimonio vivo de que Cristo vive y que Cristo es Dios, ¿como?  con la vida misma de tantos sacerdotes, obispos y laicos que dan una entrega total para seguir construyendo el Reino de Dios.   No todo esta implementado, y tal vez tarden siglos en implementarse pero la visión es la dirección correcta.  Hay que seguir trabajando en lo poco y en lo que a mi me corresponde es formar más agentes de pastoral que se capaciten y lleven sobre todo el amor de Dios a los demás.

AH