pochodreamEsta mañana rumbo a mi trabajo hay una construcción de nuevos edificios y les están poniendo techo y me percaté de unos jóvenes alrededor de 20 años trabajando.  Al pasar por allí, uno de ellos me saludo por nombre e inmediatamente bajó de la escalera para saludarme y me dijo “Señor Adrian ¿se acuerda de mí?” a lo cual yo respondí “que su cara me era familiar pero me era dífícil recordar su nombre”  por unos momentos más que lo mire su nombre llego a mi cabeza.  Lo salude y le pregunte por su familia.  Este joven que lo había yo conocido a la edad de 9 años cuando trabajaba en una parroquia como Coordinador de Pastoral Juvenil y Director de Educación Religiosa, era uno de los chicos que participaba activamente en el programa de catequesis.  Un chico muy bien portado con buenos modales y muy inteligente.  Le pregunte sobre sus estudios, a lo cual me respondió “que por el momento no le era posible ya que es Ilegal y no cuenta con los recursos económicos para pagar una carrera profesional en una universidad de la ciudad”.  Me dio tristeza escuchar esta triste realidad de algunos de nuestros jóvenes “dreamers” pero a la vez una gran alegría porque a su corta edad, es un muchacho trabajador que pone techos durante las horas más calientes y desgastantes del dia, y no un muchacho que desgasta su vida en los vicios como las drogas, el alcohol o un holgazán.   Platicamos un poco más y le pregunte por su hermano menor, que está terminando la preparatoria con buenas calificaciones pero que lamentablemente correría la misma suerte que su hermano mayor, sin “papeles” la educación se hace casi inexistente para estos jóvenes.

Platicamos un poco más y le compartí mi información personal para que nos reuniéramos y poder visitar a su familia, nos despedimos con un fuerte abrazo y mientras caminaba rumbo a la oficina agradecía al Señor por la vida de estos jóvenes, jóvenes que tienen ganas de vivir, ganas de superarse y ganas de hacer una vida mejor.

AH