img_mouseover3Hemos dado inicio a la cuaresma, y recuerdo de niño que cada vez que se llegaba la cuaresma era un tiempo no muy deseado.  Recuerdo todavía las ofertas por televisión haciendo comercio con sus grandes descuentos de venta de pescado, tortas empanizadas de camarón, lentejas, etc…. Pero también recuerdo algunas “prohibiciones” como el no escuchar música, en otros hogares la cosa era un poco más severo, como no ver televisión o salir a jugar.   Y ahora que he crecido veo que tan importante es vivir la cuaresma, no por las “prohibiciones” que uno cree que esto puede traer sino más bien por el tiempo de despego y rectificación que uno está llamado a vivir, y así re-orientar nuestras almas espirituales a Dios Trino.

Hoy la misma vida es tan instantánea y espontánea que el ritmo del trabajo, la familia, la sociedad y la cultura marcan un paso acelerado de cómo vivir la propia vida.  La cuaresma para mi es ese espacio para detener, parar, reflexionar, meditar y nombrar las fallas o pecados que tengo, no para saborearlos sino para apreciar la gracia y misericordia del Señor cuando uno es pecador.  Por eso el título de este artículo, ¿Existen los Caníbales Cristianos?  La respuesta es sí, y es muy lamentable, nadie entre los cristianos está exento de esto.  No me refiero a caníbales literalmente que comen carne humana, sino de manera metafórica, de aquellos que devoran al prójimo. Desde vida consagrada, laicos, diáconos, sacerdotes y obispos podemos caer en la tentación de devorarnos unos a otros. De hecho, tenemos sabios refranes como “más pronto cae un hablador que un cojo”

En el pasaje de Sirácides se nos dice:

No te dejes llevar por la corriente, no estés en dos caminos a la vez; esto es propio del pecador que usa un doble lenguaje. Mantente firme en tus convicciones y sé un hombre de palabra.  Aprende a escuchar y tómate tu tiempo para responder.  Si sabes de qué hablas, respóndele a tu interlocutor; si no, guarda silencio. Tus palabras te pueden traer gloria o descrédito; la lengua de un hombre prepara su caída.” (5,9-13)

Que lamentable que entre cristianos en vez de conocernos como discípulos se nos empiece a conocer como “caníbales”. Siempre encontrarás a alguien que quisiera verte aplastado o destruido, o hacer sentir tan bajo al prójimo.  La última vez que yo leí el Evangelio de Juan se nos dice:

Les doy un mandamiento nuevo: que se amen los unos a los otros. Ustedes deben amarse unos a otros como yo los he amado.” (Jn 13, 34).

Nunca se nos dijo que nos devoráramos los unos otros, sino que nos amaramos los unos a los otros.  Y es terrible como nuestra condición humana manchada por el pecado, dejamos que el órgano de la lengua destruya a los demás.

Si alguno se cree muy religioso, pero no refrena su lengua, se engaña a sí mismo y su religión no vale.” (Santiago 1,26)

Nuestro Señor Jesucristo también fue muy claro en no calumniar, ya que la difamación o calumnia es matar la reputación del prójimo.

Ustedes han escuchado lo que se dijo a sus antepasados: «No matarás; el homicida tendrá que enfrentarse a un juicio.» Pero yo les digo: Si uno se enoja con su hermano, es cosa que merece juicio. El que ha insultado a su hermano, merece ser llevado ante el Tribunal Supremo; si lo ha tratado de renegado de la fe, merece ser arrojado al fuego del infierno” (Mt 5,21-22)

“Yo les digo que, en el día del juicio, los hombres tendrán que dar cuenta hasta de cualquier palabra difamatoria. 37 Tus propias palabras te justificarán, y son tus palabras también las que te harán condenar.” (Mt 12, 36-37)

Que en este periodo de cuaresma en vez de frenar y abstenerse de no comer carne roja los viernes, ayunemos y nos abstengamos de comer carne de prójimo todos los días.  No al chisme, a la calumnia, o a la difamación, no necesitamos más cristianos “caníbales”.

AH