aDentro de la propia evangelización y catequesis hay una realidad interna que se vive dentro de la Iglesia que puede ser cruda y muy a menudo dañina. Dentro de los Estados Unidos hay una polarización inmensa entre círculos que se consideran “conservadores”, “liberales o progresistas” o “centristas o moderados”, aquí cabe muy bien el refrán “Ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre”. En pocas palabras, los extremos nunca son buenos pero también hay que tener cuidado como dicen algunos comerciales “todo con moderación” ya que si hay alguno que argumente por la legalización de las drogas pudiera argumentar por esto y como vemos tampoco este camino nos ayuda.

¿Entonces cual camino es el correcto? El camino correcto es angosto ya lo dice el Señor “Entren por la puerta angosta, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que conduce a la ruina, y son muchos los que pasan por él. Pero ¡qué angosta es la puerta y qué escabroso el camino que conduce a la salvación! y qué pocos son los que lo encuentran” (Mt 7, 13-14). ¿Porque escribir sobre esto? Es triste leer noticias sobre el reciente viaje que hizo el Santo Padre Francisco a Brasil y leer las notas negativas inclusive dentro de la propia iglesia, “de que no utiliza los zapatos rojos” “que se sube a un auto compacto y con mínima seguridad” “que este papa no quiere ser papa sino obispo de Roma”. Tantas acusaciones se le han hecho y algunas voces han sido muy ruidosas inclusive sin tacto y bastante despectivas al Santo Padre, lastimosamente sucede esto aquí en los Estados Unidos. Debido a esto me atrevo a escribir para entrar en un dialogo fraternal (no monologo), que sea respetuoso y que conlleve a la santificación de almas. Por lo cual, no me considero conservador ni liberal sino un discípulo de Jesucristo que tiene sus fallas y que trata ser un hombre comprensivo y misericordioso, que trata de ser ortodoxo y trata de aplicarlo.

Por consiguiente, la ortodoxia conduce a la ortopraxis, permítame aclarar estos términos para poder dar entender mi argumentación. Ortodoxia se debe entender como la recta creencia o recta doctrina, dentro de la Iglesia Católica somos regidos especialmente por la profesión del Credo entre otras cosas y la ortopraxis es la recta práctica de lo que profesamos. Es decir llevar acabo a través de acciones y proyectos ideales que conlleven al bien común siempre regidos por la recta doctrina (ortodoxia). Un ejemplo de esto es la opción por los pobres, no es una ideología ni cae dentro de la teología de la liberación como algunos círculos conservadores reclaman sino que parte del propio evangelio, basta leer Mateo 25, 34ss, por lo cual hay una conexión ligada que surge de la misma ortodoxia que conlleva a una ortopraxis, no hacer esto es ser incoherentes con el propio evangelio y dañamos la misión de la Iglesia. Otro claro ejemplo esta en la misma parábola del hijo prodigo. Pudiéramos clasificar al hijo menor como un libertino, le desea la muerte de su padre, no quiere vivir bajo reglamentos, quiere hacer su propia vida, y por otro lado tenemos al hijo mayor que sigue los reglamentos del Padre, obedece en todo lo que hace pero lo curioso es que estando cerca del Padre se ha vuelto duro y rígido, no sabemos si su corazón se abrió al perdón que el mismo Padre le estaba ofreciendo, pero es claro que tenemos estos dos polos opuestos. ¿Ahora que hace el Padre, que es lo mismo que Jesus haría? A los dos les abre su corazón por que sabe que los dos son sus hijos con diferentes opiniones.

Estas tensiones se viven y son una constante lucha pero el autentico discípulo de Cristo tiene muy clara su meta, sabe y reconoce cual es su camino y sabe que es angosto, por lo tanto, aprende a vivir, amar y a perdonar mas allá de las ideologías. Por lo cual no se trata de ser conservador ni liberal sino discípulos auténticos de Cristo, como el Padre Rolheiser lo dijera recientemente en un retiro “ser hombres y mujeres de una verdadera compasión”. El autentico discípulo de Cristo reconoce estas tensiones pero no se deja dominar por el miedo, la paranoia o se deja abrumar por la complejidad de la vida, al contrario se mueve libremente por amor, sinceridad y sabe ayudar a sus hermanos en la fe para que maduren individualmente como en comunidad. El autentico discípulo de Cristo sabe que de una manera suave y dócil toca las puertas de los corazones de los hombres, la clave esta en el respeto en proponer y en nunca imponer mi manera de ver la vida, en proponer el evangelio y no imponer el evangelio, ya que si imponemos la manera de ver la vida como nosotros la vemos y vivimos violentamos y endurecemos los corazones de los hombres. Quisiera terminar con este discurso que el Papa Francisco dirigió a la comunidad brasileña que nos deja mucho por meditar.

“He aprendido que, para tener acceso al pueblo brasileño, hay que entrar por el portal de su inmenso corazón; permítanme, pues, que llame suavemente a esa puerta. Pido permiso para entrar y pasar esta semana con ustedes. No tengo oro ni plata, pero traigo conmigo lo más valioso que se me ha dado: Jesucristo. Vengo en su nombre para alimentar la llama de amor fraterno que arde en todo corazón; y deseo que llegue a todos y a cada uno mi saludo: «La paz de Cristo esté con ustedes».”[1]

AH

[1] http://www.vatican.va/holy_father/francesco/speeches/2013/july/documents/papa-francesco_20130722_gmg-cerimonia-benvenuto-rio_sp.html