aDentro de la propia Catequesis esta la esencia de la Evangelización, algunas personas se confunden con los términos y quisiera detenerme para poder explicar la esencia de la evangelización.   ¿Qué cosa es la evangelización? ¿Acaso evangelización quiere decir que tengo que ser evangélico? ¿no me hace protestante?  ¿Tengo que visitar casas y tocar las puertas?  Son preguntas que muchas personas de buena fe se hacen al querer entender que es evangelizar.

Evangelizar como lo explica la exhortación apostólica Evangelii Nuntiandi de Papa Pablo VI es anunciar un reino pero no cualquier reino sino el Reino de Dios así como Cristo mismo lo hizo [1], pero este anunciar es diferente a cualquier anuncio que pudiera hacer un político, un artista, un jefe de estado… este anuncio es un mensaje, un mensaje de amor, un mensaje de SALVACION ¿Y no se supone que esto es el deber de todos los cristianos? La respuesta seria si….así es, ¿Entonces que se puede hacer al respecto? ¡Cuantos padres de familia y adultos necesitan escuchar esto!

Aquí en los Estados Unidos y estoy seguro que en muchos países alrededor del mundo, la formación cristiana o mejor dicho la catequesis ha sido muy carente especialmente entre los adultos.  Algunos no pasan de unas cuantas oraciones, alguna devoción popular pero no pueden profundizar en temas religiosos y si lo hacen no saben como articularlo y explicarlo a los demás. Y aquellos que lo hacen, lo hacen de una manera intelectual y no experiencial por lo cual el mensaje se da de una manera mecánica y fría.  Esto a menudo causa frustración, fricción, separación, argumentaciones entre familiares inclusive algunos dejan la Iglesia o peor aun otros pierden la fe y se vuelven ateos.  En pocas palabras, usted y yo conocemos a muchos católicos que por “tradición” se hacen llamar católicos pero no por “convicción” ¿A que se debe este fenómeno?  ¿Por qué la gente es indiferente en cuestión de religión? y por que cuando se trata de tecnología, música, modas, artistas, deportes, farándula, política, novelas, programas de entretenimiento todos tienen algo que decir y algunos lo hacen muy bien.  Pero por que cuando se trata de hablar sobre las cosas de Dios nos da “vergüenza”, “miedo”, ¡el que dirán los demás!

Son muchos los factores que contribuyen ante tal dilema, puede ser la cultura, el consumerismo, la falta de educación, etc…. Pero yo nombro solo una y creo que pudiera ser la más difícil de todas….la indiferencia.  La persona no puede ser evangelizada si la persona no se abre al amor de Dios.  Este desafío de la indiferencia se sigue propagando en generaciones, por lo tanto no culpo del todo a esta generación por la indiferencia religiosa adquirida ya que el mundo en que vivimos es muy diferente a la de hace 20 años atrás.  Aun así, creo yo que para poder cambiar este paradigma y evitar que generaciones continúen adquiriendo esta indiferencia es concentrar la mayoría de los esfuerzos catequéticos (formación de fe) en mejorar y proveer una formación de adultos para aquellos mayores de 18 en adelante.  Para que así, padres de familia, como cualquier otro adulto deban tener una fe madura y solida como la de un “adulto” y no como la de un muchacho de secundaria y así evangelizar a su propia familia.  Recordemos que evangelizar es anunciar el Reino de Dios, es traer ese mensaje de amor, ese mensaje de salvación a los demás, de proveer ese encuentro entre la persona y el Señor Jesucristo.  El ruido y la distracción del mundo constantemente envía mensajes para que la persona se sature de todo este ruido y no haga espacio para el SILENCIO DE DIOS, así el ser humano aprende un mal vicio a ser indiferente.   Pero no todo esta perdido, muy dentro del corazón de todos los seres humanos esta el deseo y la esperanza de rencontrarnos con nuestro Creador ya que fuimos creados a su imagen y semejanza, el Señor solo necesita mensajeros (evangelizadores) que sean enviados y creativos para acomodar el escenario a ese encuentro, a ese momento de conversión que tomara lugar, así la evangelización tomara su efecto y ayudara a que nuestros pueblos se renueven a nivel personal, familiar, en la comunidad y en la sociedad.

La indiferencia amarga y afecta los sentidos de la persona pero el mismo mensaje de salvación “lleva consigo una sabiduría que no es de este mundo.  Es capaz de suscitar por si mismo la fe, una fe que tiene su fundamento en la potencia de Dios” [2], es decir el fuego del Espíritu Santo que arrasa, purifica y abre a la persona a una nueva vida, a la meditación y contemplación.  Es en ese encuentro con Dios que la persona pasa de “hacer” cristiano por “tradición” a “SER” católico por “convicción” y luego a un Camino de discipulado y quiere que este fuego de su amor se propague a los demás.

AH

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[1]  http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/apost_exhortations/documents/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi_sp.html (no.8)

[2]  http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/apost_exhortations/documents/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi_sp.html (no.11)