AscensionContinuamos explorando el papel central del catequista dentro del contexto del Discipulado.  Durante estos últimos días, una de las celebraciones solemnes que la Iglesia acaba de festejar fue la Ascensión del Señor basado en el libro de los Hechos de los Apóstoles (1, 6-12).  Este pasaje da muchas claves para el propio catequista, si leemos de una manera pausada nos daremos cuenta de varias cosas.

1)       Para comenzar, el Hecho de los Apóstoles narra que después de la Resurrección, paso 40 días en presencia de ellos hablándoles del Reino de Dios.  El mensaje es muy claro, Jesus no malgasto su tiempo y les enseñaba sobre el Evangelio y precisamente sobre el Reino de Dios, en pocas palabras, el catequista tampoco puede malgastar su tiempo en cosas pasajeras de la vida, si en verdad esta comprometido tiene que dedicar su vida al Evangelio, enseñar sobre el Reino de Dios.

2)      Les dijo que no se alejaran de Jerusalén, ya que les iba a enviar “lo que el Padre había prometido”, esto nos habla en diferentes niveles, esto ocurre muy a menudo dentro de los círculos parroquiales, el catequista emocionado quiere salir a entregarse pero hay a veces que salimos a dar lo que no tenemos  y esto se convierte en rutina.  Necesitamos estar en la gran escuela de Jerusalén y esperar que el Padre tome la iniciativa y solo El y no yo, gran enseñanza para el catequista que a veces se preocupa por llevar acabo las programaciones establecidas en las parroquias y quiere tomar las riendas sin saber a donde enfocar.

3)      “Ellos seguían mirando fijamente al cielo mientras se alejaba” la persona del Catequista/Discípulo debe nunca olvidarse que su mirada debe estar orientada hacia la eternidad, pero mas preciso, su mirada debe estar fijada en Cristo así como los apóstoles lo miraban a El.  La oración contemplativa puede ayudar a que la espiritualidad del Catequista/Discípulo aumente.

4)      “volvieron a Jerusalén”  Es interesante que en esta línea se nos de mucha enseñanza, uno pudiera pensar que si los apóstoles vieron al Señor subir al Padre lo mas lógico es que estuvieran maravillados y que tal vez quisieran dedicar sus vidas solamente a la contemplación, a lo bonito ya que pudieran estar en éxtasis espiritual como sucedió con la Transfiguración del Señor, y ¿no sucede esto precisamente en las parroquias que a veces quedamos emocionados por los eventos de la vida, y quisiéramos estar allí, sentirnos así y que nada o nadie nos quitara ese momento de felicidad pero el tiempo transcurre y hay mucho trabajo por hacer? Los apóstoles precisamente nos enseñan que volvieron a Jerusalén, donde se esperaba la critica dura, la burla, el duro trabajo inclusive la muerte, y es allí precisamente donde surge la fuerza del Señor que solo pide que confíes en El, ¿pero no es también donde se encuentra el Templo del Señor? ¿no es allí donde la misión tenía que comenzar? Jerusalén también se puede entender como la propia familia, donde la misión tiene que comenzar, la batalla más difícil darse, la critica más dura por recibir, el trabajo más duro por hacer.

El Santo Padre Benedicto XVI decía lo siguiente:

“A veces se piensa que la eficacia misionera depende principalmente de una esmerada programación y de su sucesiva aplicación inteligente mediante un compromiso concreto. Ciertamente, el Señor pide nuestra colaboración, pero antes de cualquier respuesta nuestra se necesita su iniciativa: su Espíritu es el verdadero protagonista de la Iglesia. “ 4 de Junio 2006

Yo puedo decir que sigo creciendo en esta área, la misión mas dura y difícil que el Señor me ha encomendado a anunciar la Buena Nueva a mi familia y dejarme transformar por su mensaje.

AH