hacer discipulos_tEn mi último artículo http://wp.me/p1AC4j-mT  mencionaba ¿Cómo puede uno traer no solo en contacto sino en Comunión, en intimidad con Jesucristo?  Basado en esto, es preciso reflexionar sobre la labor del Discípulo en la misión de su apostolado cualquiera que este fuera ya sea ministerio, instituto, movimiento eclesial, grupo, asociación o sociedad apostólica, en pocas palabras, ¿Cuál es mi labor o mi tarea como discípulo/catequista del Señor?  El Decreto sobre el Apostolado de los Seglares [1] dado durante el Concilio Vaticano II menciona puntos importantes que todo aquel en verdad interesado en el camino del Señor no debe hacer a un lado.

  1.  Se nos dice en este decreto que el seglar debe aprender a cumplir la “misión de Cristo y de la Iglesia” (p.336) Por lo tanto, la persona del discípulo/catequista no puede decir, ni pensar, ni hacer, ni modelar yo solo sigo a Cristo, o sigo solo la “inspiracion del Espiritu Santo”, recibo ordenes directas de Él sin el consentimiento de la Iglesia, sin seguir la misión de la Iglesia y esto es a través de los Obispos y sacerdotes, por lo tanto una cualidad que se nos enseña es la OBEDIENCIA a la AUTORIDAD.  Uno no puede andar diciendo yo sigo a Dios pero no me acato a las ordenes de la Iglesia, eso es ilógico e incoherente, ¿Cómo puedes decir que sigues a Dios al que no ves, y desobedecer a sus lideres que si ves?
  2. También se nos dice “formación espiritual, requiérase una solida preparación doctrinal teológica, moral, filosófica” (ibíd.) La persona del discípulo/catequista necesita prepararse pero la clave esta en las palabras “solida preparación”, en pocas palabras, el discípulo/catequista no debe creer o asumir que por leer unos libros, o asistir a unos retiros espirituales o de conversión, o uno que otro curso de teología ya domina la materia y se auto proclama conocedor de la teología, esto se ve muy a menudo en la comunidad hispana y esto causa malformaciones y horrores en los errores.  Sino buscar oportunidades de formación especialmente de la diócesis que es el brazo por así decir del Obispo, maestro principal de la catequesis.
  3. “Para cultivar las buenas relaciones humanas es necesario que se fomenten los auténticos valores humanos, sobre todo el arte de la convivencia y de la colaboración fraterna, así como también del cultivo del dialogo” (ibíd.) La persona del discípulo/catequista debe aprender a tratar a los demás con respeto para esto se requiere sencillez y humildad, una cualidad mas que el discípulo/catequista tiene que adquirir no anda buscando ni generando chismes ni calumnias entre los demás, sino que aprende a colaborar no a imponer.

AH

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  1.  Documentos Completos del Vaticano II,13era ed. Librería Parroquial de Claveria, S.A. de C.V.; Mexico, D.F. 1991. p.336.