top_discipuladoLa persona del Catequista/Discípulo tiene una misión muy grande, complicada, difícil, y mucho más importante que cualquier trabajo de Jefe de Estado, si así como usted acaba de leer.   En pocas palabras, la persona del Catequista/Discípulo tiene la gran misión de traer personas, presentárselas y ponerlas “no solo en contacto sino en COMUNION, en INTIMIDAD con Jesucristo”1.  Muchos se preguntarán, ¿pero como hacer esto? Algunos dirán ¡Hay que predicar el evangelio! Pero muchos predicadores hacen esto inclusive muchos de nuestros hermanos separados hacen esto y eso no quiere decir que den fruto o se cumpla con esto.  Tal pues, reflexionemos sobre lo que esto significa ¿Cómo puede uno traer no solo en contacto sino en Comunión, en intimidad con Jesucristo?

Este gran enigma, solo puede ser resuelto por el propio Espíritu Santo, ya que tiene la respuesta y nos impulsa a movernos, a actuar y hacer lo que se nos pide.  Para un católico, un discípulo maduro en su fe, sabemos que no solo se trata de anunciar el Evangelio, es solo el comienzo, la parábola del Sembrador da luz a mi explicación ‘algunos podrán escuchar el mensaje pero caerá a  “lo largo del camino: vinieron las aves y se los comieron. Otros cayeron en terreno pedregoso, con muy poca tierra, y brotaron en seguida, pues no había profundidad. Pero apenas salió el sol, los quemó y, por falta de raíces, se secaron.  Otros cayeron en medio de cardos: éstos crecieron y los ahogaron.  Otros granos, finalmente, cayeron en buena tierra y produjeron cosecha, unos el ciento, otros el sesenta y otros el treinta por uno. El que tenga oídos, que escuche” (Mt 13, 4b-8).  Mientras reflexionaba sobre ser evangelizador y sobre lo que dice el Directorio General para la Catequesis llegue a lo siguiente.  En muchos círculos católicos se habla sobre el amor de Cristo, sobre conocer a la persona de Jesucristo pero se nos olvida enfatizar esta COMUNION e INTIMIDAD con Jesucristo y esto sucede de una manera solemne durante la Misa. Si la evangelización no tiene conexión con la Misa es un mensaje tergiversado y fragmentado, si la evangelización no apunta hacia el altar por así decirlo, es un mensaje fragmentado, si las predicas, retiros y testimonios de grandes oradores no conllevan a la Misa, el mensaje no tiene en si frutos eficaces.

¿Pero entonces como saber si lo que hago esta ayudando a otros?  Aquí ofrezco algunas pautas que no es una lista exhaustiva pero si pudiera ayudarnos.  El evangelio de Mateo se lee lo siguiente “Lo mismo pasa con un árbol sano: da frutos buenos, mientras que el árbol malo produce frutos malos. Un árbol bueno no puede dar frutos malos, como tampoco un árbol malo puede producir frutos buenos.  Todo árbol que no da buenos frutos se corta y se echa al fuego. Por lo tanto, ustedes los reconocerán por sus obras.” (7,17-20).

  • Un autentico discípulo tiene la esencia del servicio, de ayudar a los demás
  • Un autentico discípulo asiste a Misa y celebra los sacramentos (en pocas palabras comulga)
  • Un autentico discípulo construye y edifica en amor (en la casa, trabajo y en la sociedad) no busca la destrucción ni mucho menos la división
  • Un autentico discípulo como dice mi amigo de la radio PELON “Con la mirada en el Cielo pero con los pies firmes en el suelo” (no se vanagloria)
  • Un autentico discípulo aprende a ser regalo de Dios hacia otros

AH

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1.  Directorio General para la Catequesis, n.80.