El 14 de Noviembre de 1962, los Padres Conciliares escucharon los resultados sobre el schema de la Liturgia y habían sido tabulados a través de una computadora “2,162 votos a favor, 46 votos en contra, 7 abstenciones”[1]  Esto mostraba que la mayoría de los Padres Conciliares pedían una reforma a la cuestión litúrgica lo cual indicaba que la propuesta hecha por la comisión tendría que revisar el schema tal y como habían discutido los Padres conciliares y ser sometida una segunda vez antes de su aprobación por todos ellos.  El Viernes 16 de Noviembre durante la Vigésima Congregación se continuo debatiendo el documento sobre la De Revelatione y el Cardenal Liénart actuo como su Presidente, el primer obispo que se le permitió hablar sobre tal schema fue el Cardenal Tisserant e insistió que el Concilio debería dejar el campo de la Sagrada Escritura abierto para la libre discusión por exegetas y teólogos.   El Cardenal Silva Henríquez de Santiago, Chile en nombre de todos los obispos de Sudamérica indicó que el “Santo Padre  quería pastores que aconsejaran y demostraran el amor por aquellos a quienes trataban de llevar la verdad” [2].  Por lo cual, tal schema tenia que rehacerse ya que las disputas teologicas deberían ser tratados por teólogos y ellos eran pastores no teólogos.  El Abad Butler [superior de un monasterio] recalco que  “debe haber unanimidad, o casi unanimidad cuando se llegue a la decisión en cuestiones de asuntos doctrinales dentro de la Iglesia”.

El Sábado, 17 de Noviembre durante la Vigésima Primera Congregación, el Cardenal Doepfner de Múnich subrayó que tal schema como se había presentado mas bien representaba la influencia de una escuela teológica, especialmente por la Universidad Lateranense y continuo diciendo que no estaba criticando cierta influencia o tal comisión, sino que el mismo Santo Padre les había dado permiso a todos los padres conciliares  para discutir, emendar, o rechazar y por lo tanto el estaba en desacuerdo con tal schema y pedía que se volviera rehacer.  Este discurso por el Cardenal Alemán recibió un caluroso aplauso que se escucho por toda el aula de la Basílica de San Pedro. 

El Cardenal Ottaviani que había sido el Presidente de la Comisión Teológica que había preparado tal schema declaro y defendió que la comisión contaba con una pluralidad de expertos que venían de distintos países y con gente muy competente en las materias de teología y Sagrada Escritura, por lo cual rechazaba las palabras del Cardenal Doepfner de que tal propuesta había sido influenciado solamente por una escuela teológica como la Universidad Lateranense y concluyo que las reglas no proveían para que tal schema se rechazara sino que solamente se discutiera.  Por lo cual, muchos padres conciliares le pidieron al Presidente que leyera los reglamentos y se leyó lo siguiente en el Articulo 33.1:

“Cada padre puede expresar su opinión con respecto a cada esquema presentado y pedir ya sea para su aprobación, rechazo o modificación.” (Motu proprio Appropinquante Concilio)

Una vez más esto le trajo al Cardenal Ottaviani un golpe duro a su credibilidad.

AH

 

[1] Xavier Rynne, Vatican Council II, NY: Maryknoll, 2003, p. 81;    Hahnenberg, Edward, A Concise Guide to the Documents of Vatican II, OH: St. Anthony Messenger Press, 2007, p. 26.

[2] Xavier Rynne, p. 82-83