El Concilio después empezó a discutir el Schemata De Revelatione [sobre la Divina Revelación] que fue preparado por la Comisión Teológica Preparatoria bajo la dirección del Cardenal Ottaviani.  El esquema consistía de 5 capítulos dividido en 29 artículos.

Para poder entender el contexto histórico, durante la década de los 1940s hasta los 1960s el estudio en círculos católicos había crecido especialmente en el campo de la Sagrada Escritura, y eso había dado luz a muchos teólogos católicos que empezaron a distanciarse de la perspectiva que se había mantenido desde el Concilio de Trento que la Biblia y la Tradición eran dos cosas separadas, virtualmente fuentes independientes de la Divina Revelación.   Muchos de los eruditos en cuestión de la teología católica estaban regresando a la posición de que la Sagrada Escritura y Tradición no deberían ser considerados como completamente independientes uno del otro, pero que constituyen un conjunto, dos modos el escrito y el no escrito, por la cual la Palabra de Dios llega a nosotros en el marco de la Iglesia.  El Padre Dominico Yves Congar dijo “No hay ni siquiera un solo dogma que la Iglesia mantenga solamente por la sola Escritura, no hay ni siquiera un solo dogma que se mantenga solamente por la Tradición.” [1]

El miércoles, 14 de Noviembre el Cardenal Ottaviani declaro “Hay un numero de esquemas que se han circulado que están en clara oposición al esquema que estoy a punto de presentarles, esto claramente viola las reglas del Concilio.” [2]  Continuo diciendo y recalcó “nuestra enseñanza es tradicional y debe continuar siendo lo mismo.” [3]  El Cardenal Liénart se levanto para protestar ante tal afirmación y dijo “Este esquema no me complace.  No cubre de una manera adecuada la cuestión de la Sagrada Escritura y la Tradición.  Nunca habido ni habrá dos fuentes de la Revelación.  Solo hay una sola fuente de Revelación y esa es la Palabra de Dios…La Palabra de Dios es la única fuente de la Revelación.” [4]  El Cardenal Frings de Colonia apoyado por su teólogo experto Josef Ratzinger, menciono que no estaba de acuerdo con tal esquema y refuto la tesis de Ottaviani “El propósito primario del Concilio es proveer por las necesidades de la época…y reiteró que no era tradicional hablar de dos fuentes de la Revelación ya que ni siquiera los Padres, ni siquiera los teólogos escolásticos e inclusive Santo Tomas Aquino, o cualquier concilio previo han enseñado esto.” [5]  Seguido por esto, el Cardenal Ruffini de Sicilia, Italia, ultraconservador tomo el micrófono y subrayo que no concordaba con sus hermanos Cardenales, y que el esquema tal como se presentaba era de su agrado ya que según el “había sido preparado por hombres competentes y eruditos,” [6] pero los Cardenales  de Montreal, Viena, Utrecht y Bruselas hablaron en contra de tal esquema, asi demoliendo la tesis del Cardenal Ottaviani.  De hecho, el Cardenal de St. Louis, el Cardenal Ritter condeno tal esquema como pesimista y totalmente negativo diciendo “traiciona a la palabra de Dios que llamamos Escrituras” [7].  Es evidente que este esquema fue el mas discutido y el mas prolongado dentro del Concilio, ya que muchos Padres Conciliares tenían una pasión por la Palabra de Dios y querían remover el tono escolástico, jurídico que la Comisión Teológica Preparatoria había dispuesto, ya que muchos querían reflejar la visión que tenia el mismo Papa Beato Juan XXIII de presentar la fe de la Iglesia en toda su totalidad de una manera integra y pura pero con un enfoque pastoral, ya que como dijo el Cardenal Agustin Bea “somos Pastores.” [8]

AH

[1] Xavier Rynne, Vatican Council II, NY: Maryknoll, 2003, p. 76

[2] Ibidem, p. 76

[3] Ibidem, p. 76

[4] Ibidem, p. 77; Hahnenberg, Edward, A Concise Guide to the Documents of Vatican II, OH: St. Anthony Messenger Press, 2007, p. 26.

[5] Ibidem, p. 78

[6] Ibidem, p. 78

[7] Ibidem, p. 80

[8] Ibidem, p.80