Durante el Concilio, el Papa Juan XXII anuncio el nombramiento de 8 miembros [reservada solo para El] para la Comisión Litúrgica teniendo como su Presidente al Cardenal Larraona quien fuera Secretario de la Congregación Sagrada para los ritos  de 1962 a 1968 y así apresurar un poco el proceso para comenzar a discutir el schema  [esquema de trabajo] sobre la Liturgia.

 El Sábado, 20 de Octubre durante su tercera congregación General, un documento fue distribuido a los padres Conciliares para que lo consideraran.  El documento en si fue “un mensaje a la humanidad” que había sido sometido por el Santo Padre con la sugerencia de que si pudiera ser emendado y proclamado para todo el mundo como el primer acta oficial del Concilio.  El mensaje principal era el cuidado espiritual de la humanidad donde se hablaría sobre los sufrimientos y aspiraciones de todos los pueblos pero debido a estas necesidades y cuidados serian pruebas suficientes de que el hombre necesita escuchar el Evangelio de Cristo que es un Evangelio de amor hacia su pueblo.

El Lunes 22 de Octubre durante la 4ta congregación General mientras el Cardenal Gilroy presidia y se abría el debate con un schema sobre la Liturgia presentado por el mismo Presidente de tal Comisión, el Cardenal Larraona.  Las propuestas de tal schema fueron alabados por los obispos progresistas como un paso adelante hacia la modernización de la Iglesia, mientras los tradicionalistas lo consideraron como propuesta no apta y manifestaron su oposición especialmente cuando insistieron en retener el Latín durante la Misa como garantía de la unidad de la Iglesia.  Los primeros padres Conciliares que se levantaron en oposición ante tal propuesta fueron los Cardenales Ruffini [Palermo] y Spellman [Nueva York] y criticaron severamente el prefacio del documento donde se indicaba “el uso de la lengua vernácula en la administración de los sacramentos y generalmente en la Misa”.  El Cardenal Spellman expreso que por el bien de la unidad y uniformidad, la Misa tendría que ser celebrada en Latín en el Rito Romano y mantenerse intacto pero favoreció el uso de la lengua vernácula especialmente en otras ceremonias de la Iglesia.

El delegado apostólico a los Estados Unidos, el Arzobispo Vagnozzi condeno el schema de ser mal elaborada con definiciones muy flojas y sugirió que se volviera a reformular el esquema considerando la encíclica del Papa Pio XII Mediator Dei y que fuera referido a la Comisión Teológica para su aprobación.  Otros obispos también se levantaron para mostrar su oposición ante tal esquema que fue considerado “radical y mal concebido”, entre ellos estuvieron el Arzobispo Dante [Maestro de Ceremonias Papal] quien insistiera que la Misa tendría que mantenerse en Latín como también el Breviario para el Oficio Divino y se quejo que tal esquema no hacia mención sobre la veneración de las reliquias por lo cual lo consideraba incompleto.

El Obispo García Martinez de España se levanto y comento ante sus hermanos obispos “cuánto tiempo mas tiene que ser la Iglesia avergonzada por tales reliquias como la ‘leche de la Virgen Santísima y el velo’, ‘las Sandalias de San José’, y cosas similares” lo cual el Presidente Cardenal Gilroy interrumpió “Satis, satis” [suficiente, suficiente].

Las discusiones sobre la Liturgia continuaron, al dia siguiente el 23 de Octubre siendo la 5ta congregación General esta vez presidida por el Cardenal Spellman de Nueva York, el primero quien tomo el piso fue el Cardenal Ottaviani advirtiendo a los Padres Conciliares que deberían ser precisos y claros cuando emplearan terminología teológica.  El sugirió que el esquema fuera referido a la Comisión Teológica para una mayor Revisión.  Seguido de esto, el Cardenal Ritter de San Louis (EE.UU) hablo a favor del schema y dio buenas observaciones sobre la implementación.  Algunos prelados que favorecieron el schema fueron los Obispos Fares de Catanzaro, Italia, Argaya Goicoechea de España y D’Avack de Camerino, Italia.  El Cardenal Spellman quien estaba presidiendo sobre esta congregación trato de hablar en Latín como era la manera de hacerlo durante las sesiones, pero tuvo que utilizar otra persona porque los padres Conciliares tenían dificultad en entender su Latín.  En la próxima entrada continuaremos hablando sobre la Liturgia durante el Concilio.

AH