El Concilio comenzó un Jueves, 11 de Octubre de 1962 con la procesión de unos 2,500 obispos y al final el Papa Juan XXIII apareció en su sedia gestatoria [silla gestatoria utilizada para llevar al Papa en celebraciones solemnes y ser llevada en hombros].  Después de finalizar el himno tradicional Veni Creator Spiritus, una Misa solemne fue celebrada en donde la Epístola y el Evangelio fueron cantados tanto en Griego como en Latín, se hizo esto para simbolizar la unidad que representa la Iglesia del Oriente como del Occidente.  El Celebrante fue el Decano del Colegio de los Cardenales, el Cardenal Tisserant.  Después de la letanía de los Santos, el Papa Juan XXIII dio su famoso discurso de Inauguración.  El Papa Juan XXIII no volvió a entrar al Aula de la Basílica de San Pedro hasta el penúltimo día de que finalizara la primera sesión del Concilio, se sabe que el miraba y escuchaba los procesos diariamente por televisión cerrada desde su privado apartamento.

Uno de los momentos claves y mas conmovedores del Concilio fue cuando el Papa Juan XXIII y el Cardenal Alemán Bea tuvieron su encuentro con los delegados observadores que representaban las distintas Iglesias no católicas pero que su presencia dejo huella indeleble en la historia de este Concilio.  El Papa recibió a los delegados en el Aula de la Basílica de San Pedro y se sentó con ellos en forma cuadrangular [de la misma manera que se sentaría en un consistorio cardenalicio].  Este gesto tan insignificante fue muy grande para los delegados cristianos ya que el Papa no se sentó en su trono sino en una silla igual como la de ellos.  No solo eso, Monseñor Willebrands quien fuera secretario del Secretariado para Promoción de la Unidad de los Cristianos presento a los delegados con estas palabras “Nuestros hermanos en Cristo” ya no se utilizo el termino protestante.

Seguido de esto, el Papa Juan XXIII les hablo en francés [no en latín] y les aseguro su más calurosa bienvenida con la esperanza de que su presencia pudiera apresurar el día como cuando Cristo oró “Que todos sean uno”.  También dijo lo siguiente lo cual para muchos delegados este Papa dejo una buena impresión “Si pudieran leer mi corazón, tal vez se darían una mejor idea de lo que estoy pensando que mis propias palabras”.  El Lunes, 15 de Octubre de 1962 el Cardenal Bea dirigiéndose a los delegados utilizo una vez mas la misma frase que Monseñor Willebrands había utilizado “nuestros hermanos en Cristo.”  El Dr. Edmund Schlink, delegado observador quien representaba las Iglesias Evangélicas de Alemania y representando a todos los delegados presentes respondió al Cardenal Bea de que todos estaban muy impresionados.  Una por la insistencia del Papa y del Cardenal Bea de que habría que hacer distinción entre verdad revelada y sus formulaciones, y segundo el progreso que se ha hecho en el área de estudios bíblicos.

Todos los días en Roma, durante el Concilio el órgano sonaba a las 9 AM lo cual indicaba que los Padres Conciliares tenían que estar listos en sus lugares para comenzar la sesión.  El Sábado, Octubre 13 bajo la presidencia del Cardenal Tisserant, la agenda llamaba por la elección de miembros para las distintas comisiones conciliares.  Se debían escoger 16 miembros para cada comisión pero debían ser elegidos por el propio Concilio mientras que 8 miembros iban a ser nombrados directamente por el Papa.  Pero el Cardenal Liénart de Lila, Francia se levanto y leyó su propuesta en cual sugería que en vez de votar inmediatamente por las comisiones, que los Padres tuvieran la oportunidad de conocerse a nivel nacional o regional y ponerse de acuerdo quienes serian los candidatos [a un nivel mas personal en vez de muy general].  El Cardenal Frings de Colonia también secundo esta propuesta y por primera vez hubo un aplauso de aprobación en toda la sala lo cual indicaba perfectamente como las cosas serian durante las sesiones.  El Secretario General Arzobispo Felici consulto por un momento y debido a lo que se había mencionado el Cardenal Tisserant tuvo que concluir la sesión que solo había durado 15 minutos.  En la próxima entrada hablaremos sobre el primer debate.

AH