Escribo estas cuantas líneas especialmente a todos aquellos catequistas que día tras día transmiten, hacen eco de la Buena Nueva de Dios a las personas que los rodean.  En este nuevo Año de la Fe y el Sínodo sobre la Nueva Evangelización quiero detenerme y reflexionar sobre la vocación propia del Catequista.  En mis artículos pasados ya había yo mencionado que este llamado que recibimos por Dios Nuestro Señor en virtud de nuestro Bautismo implica una respuesta, y hombres y mujeres han respondido haciéndose catequistas.  Pero la pregunta que nos tenemos que hacer es ¿Quien es Catequista? ¿Es acaso la persona del Catequista un maestro de escuela?

Para poder responder a estas cuestiones, quisiera ampliar la visión que la mayoría de los catequistas tienen sobre su ministerio.  La persona del catequista es aquel quien hace eco de la Buena Nueva hacia los demás, por lo tanto, un sacerdote es un catequista, por lo tanto, un proclamador/lector es un catequista, por lo tanto, un padre o madre de familia es un catequista, etc… ya que todos ellos tienen la responsabilidad de compartir la Buena Nueva quien es Nuestro Señor Jesucristo y su mensaje sobre el Reino de Dios.  De hecho el Directorio Nacional para la Catequesis de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos dice lo siguiente:

“Los catequistas sirven a una gran variedad de personas, y el mensaje del Evangelio debe ser proclamado en modo tal que esas personas puedan comprenderlo y que se aplique a sus situaciones de vida.  Algunas de las personas que necesitan catequesis incluyen a aquellas que no tienen la presencia constante de un sacerdote; a familias; a personas adultas, jóvenes, niños y adolescentes…a inmigrantes, emigrantes, refugiados y personas itinerantes…a miembros de movimientos y asociaciones; a personas en hospitales y las fuerzas armadas; a prisioneros.”[1] (no. 54.8)

Nos damos cuenta, que el Catequista no es simple un maestro de escuela, o un catequista que solo esta en un salón de clase con niños pequeños, pero sino con todos estos grupos.  Por lo tanto, yo creo que la clave para impulsar la Nueva Evangelización es una preparación sólida de todos los catequistas alrededor del mundo.  Ellos con el impulso del Espíritu Santo podrán compartir la fe a los rincones de la tierra sin discriminar y con distintos grupos de personas.  Es por eso que respeto mucho el titulo de “Catequista” por que no es simplemente un Maestro de escuela.  De hecho, las seis tareas fundamentales para la Catequesis son

1) Conocimiento de la fe 2) Vida Litúrgica 3) Formación Moral 4) Oración 5) Vida Comunitaria 6) Espíritu Misionero

Consecuentemente, la persona del Catequista va mas allá de la sola instrucción, si pusimos cuidado en las seis tareas fundamentales nos damos cuenta que la persona del Catequista es un evangelizador nato, que con su propia vida tiene que catequizar, no solo doctrina, sino la vida misma y la esencia de ser cristiano.  Consiguientemente, la persona del Catequista no es Maestro de Escuela, es un discípulo del Señor.

AH


[1] USCCB, Directorio Nacional para la Catequesis, (Washington,D.C.: USCCB, 2005), p.253.