Retomando el tema de la Nueva Evangelización, según una encuesta realizada a finales del 2010, solo el 23% de los Católicos en los Estados Unidos asisten a Misa regularmente cada semana[1].  Es un número alarmante, ya que todavía nuestra cultura impregnada del individualismo, secularismo y materialismo invade y penetra las fibras propias de lo que significa ser Católico hoy en día.  El comité de Evangelización y Catequesis dentro de los Obispos Católicos de Estados Unidos publicaron un documento en Ingles titulado “Disciples Called to Witness: The New Evangelization” donde indican que el 77% de aquellos Católicos que no asisten o participan de la celebración eucarística “no son extraños o desconocidos, son padres de familia, hijos, esposos, vecinos, amistades, etc”[2]Esto es alarmante, por que inclusive aquel que llegue a leer esta nota, se dará cuenta que tal vez sea parte de esta estadística.  He escuchado varias veces que algunos quisieran regresar a Dios, pero no saben como, creen que lo que han hecho en sus vidas son cosas que ni el mismo Dios de Nuestro Señor Jesucristo pudiera perdonar, algunos son indiferentes como si Dios no existiera y si existiera esta muy lejano de sus vidas, otros por que no tienen el tiempo (pero pueden dedicar tiempo a sus parejas, o a sus entretenimientos).  Esta percepción es muy notoria y equivocada y no solo en los Estados Unidos sino en países de Norte America, centro America y todo el continente americano. El hombre (plural) ha perdido los valores religiosos, ha perdido como identificar prioridades, ha perdido el sentido propio de amarse a cambio de destruirse, o mendigar amor, busca satisfacer sus deseos desordenados y todo esto ocurre por que hay un distanciamiento entre la vida espiritual/religiosa cuando el hombre (plural) fue creado para estar con su Creador y no aparte de El.

La parábola del Hijo prodigo (cf. Lc 15,11) es un claro ejemplo de enseñanza que el Señor Nuestro Jesucristo nos dio sobre como Dios Padre ama a todos sus hijos y espera con toque de amor la llegada de sus hijos perdidos.  Nuestro Señor Jesucristo nos revela que el Padre respeta el libre albedrío de cada persona sin imponer, mientras que el Hijo Prodigo prefiere que su Padre este muerto al pedir la herencia que le corresponde, es después debido a que se aleja del Padre que las cosas peores empiezan a afectarle su propia vida, tener que caer en lo mas bajo y denigrante que el pecado pueda ofrecer, y aun así el Padre siempre se asoma desde la ventana del Cielo esperando que sus hijos no solo hablen de El, sino que estén con El.  Muchos hablan de Dios, pocos estan con El.

La Nueva Evangelizacion tendra que tener en cuenta esto, si queremos que nuestros esfuerzos evangelizadores tengan eficacia, tendremos que decirlo y vivirlo varias veces y ayudar a la gente a que tengan una relacion intima con Jesucristo a traves de retiros, conferencias, momentos de oracion personal como comunitaria, visitaciones a las casas compartiendo la mesa, talleres, etc…, una relacion nace cuando la persona busca conocerle, y al conocerle es imposible no enamorarse por El, y al enamorarse es imposible no seguirle.

AH


[1] Center for Applied Research in the Apostolate (CARA), “Sacraments Today: Belief and Practice among U.S.Catholics,” CARA, cara.georgetown.edu/sacraments.html (accessed February 15, 2011).

[2] United States Conference of Catholic Bishops, Committee on Evangelization and Catechesis, Disciples Called to Witness: The New Evangelization, p.2 (Washington,D.C.: United States Conference of Catholic Bishops, 2012).