Mientras escribo estas reflexiones de mi amigo Miguel, solo quiero decir que el acaba de pasar a mejor vida con el Señor, y quisiera escribir sobre él por que ha dejado una huella indeleble referente a la catequesis y la formación Cristiana dentro del pueblo hispano de los Estados Unidos y por haber sido una persona excepcional, un verdadero discipulo del Señor que aprendió todo en la vida a punto de garrotazos pero que siempre supo dar una sonrisa a todos aquellos que lo conocimos.

Miguel Arias Gutierrez (López Salcido) nacio un 22 de Septiembre de 1971 en San Jose de Gracia, Jalisco y Miguel siempre incluia los apellidos de sus padres solo entre amigos para bromear y lo digo asi por que siempre bromeaba de sus raíces mexicanas diciendo “Si me preguntas de donde soy , te dijo que soy de San Jose de Gracia Jalisco, a un ladito de Guadalajara, pero si me preguntas ¿como me llamo? Miguel Arias Gutierrez y Lopez y Salcido por parte de los apellidos que llevan mis papas”  Asi era mi amigo Miguel, un hombre consciente de sus raices y sin avergonzarse de nada, una gran persona con un corazón  muy humano, un gran discipulo del Señor que encarnaba la compasión como un espejo tan claro y tan nitido.  Pero aparte, un hombre talentisimo que sabia conjugar verbos y encontrar las palabras exactas para hacerte reir tanto en escrito como oral.

La Sagrada Escritura muy bien la sabia dominar pero sobre todo, la pudo aplicar y para muestra de esto les dejo un correo electrónico de tantos, que fue escrito un 16 de Febrero del 2009.

Amo y señor de todo cuanto existe sobre la faz de la tierra, en los océanos y en todo el firmamento,

Soy yo, la sombra del que era, del que es y del que vendrá. Escribo este mensaje a las Iglesias de Jiuston, todas bajo tu mando y postradas a tus pies, reunidas todas ellas en torno a tu mesa, con sus lámparas de aceite, como renuevos de olivo. Sé que sufres pacientemente y que frente a ti está el libro de la vida, iluminado por el candelabro y ante ti está el que es, el que era y el que vendrá.

 Adrián Alberto,

 Fuera de todo este saludo apocalíptico sólo quiero escribirte una nota para saludarte y desearte todo bien. Gracias por tu amistad, gracias por hacer de este viaje de “trabajo” algo más que placentero. Gracias por las amistad, por la celebración, por la academia, por la reflexión teológica, por las lecturas compartidas, por Doneraki, por el vinito, la fiesta, tu cumpleaños, la cena, los tacos, los chiles bravos y todo lo demás. Eso fue como una semana de reflexión teológica. Gracias de verdad, fue muy padre haber ido a Houston y espero que podamos volver a vernos. Sólo quiero decirte gracias y qué bueno que gozo de tu amistad; no sé si tú goces de la mía, pero yo gozo de la tuya.

 Por cierto, mis idas al baño bien pudieron ser de nervios… nunca pensé en eso. Ahora que dices de nervios, me acuerdo de un chiste de Pepito cuando lo llevan a la ciudad. Le dijo a su papá: “papá, quiero hacer del baño”. Son tus nervios mijo, y pues siguieron caminando. Después, Pepito volvió a decir: “me estoy haciendo del baño” y su papá le dijo: “son tus nervios”. Hasta que finalmente, Pepito dijo: “Papá, se me salieron los nervios”.

 Si gustan venir a la casa ya está vacía… hablé con los inquilinos y pues esta mañana se fueron como los nervios, sin decir nada… ando un poco triste, pero bueno, a ver qué hacemos.

Cuídate mucho y espero que todo vaya bien con vos, mientras tanto. Gracias nuevamente por la amistad, por la convivencia y por todo lo que se comparte en una experiencia de esta naturaleza. Esta convivencia es la que no paga ni el mejor cheque del mundo. Saludos a tu familia.

 Miguel

 

Tantas cosas compartimos, tantos comidas, tantos chistes, tantos correos electronicos, tantas llamadas telefonicas solo para saludarnos y saber como ambos estabamos.  Claro que te vamos a extrañar, tanto mi familia como yo, te nos has adelantado en esta carrera de la vida y dejas atras a todos aquellos que tanto te queremos como tu esposa Alma, tu hija Betsaida y cada uno de nosotros que pudimos ver a Jesucristo en ti, mi estimado “Macarius Lacubus” como solias firmar al final de tus correos especialmente entre “cuates”.  Les dejo este correo que fue escrito el 20 de Septiembre del 2011

“Agradezco a todos su buen ánimo y que la esperanza no venga a menos. Si hemos de morir cantando… que no se nos quiebre la garganta. (ustedes saben la versión oficial)

Un abrazo,

Miguel”

Descansa en paz gran amigo, colega y sobre todo hermano Miguel Arias Gutierrez.