En la entrada anterior “Eres Catequista” http://tinyurl.com/6wtafmq explicaba algo sobre la persona del catequista, en los últimos meses he estado reflexionando sobre el papel clave e importante que tiene tanto la persona del catequista como el líder o dirigente de Catequesis.  Pero para no abrumarlos y hacer conciso mi reflexión, por ahora partiremos enfocándonos en la persona del catequista.  Recordemos que los obispos son los catequistas por excelencia[1], pero mi artículo se enfoca sobre el papel de aquella persona laica que se ha comprometido con la Iglesia como catequista.

Primera observación y recomendación, si usted es catequista, es decir trabaja e imparte las enseñanzas de Jesucristo por medio de su Iglesia a adultos, Jovenes, niños, párvulos(en ese orden), las siguientes recomendaciones le pueden ayudar.  Tal vez usted sea primerizo(a) y no conozca mucho las enseñanzas de la Iglesia, o tal vez un(a) catequista con mucha experiencia y lleva años impartiendo catequesis, pero usted esta allí por varias razones (tal vez quiera dar ejemplo a sus hijos, el párroco le pidió, busca maneras de servir, hay necesidad de catequistas, etc…).  Todas estas razones son correctas pero incompletas, usted es catequista por que el mismo Señor lo(a) ha llamado, por lo tanto este llamado esta enraizado en la virtud de su bautismo[2].  Consecuentemente, este llamado es la misma voz del Espíritu Santo y es en si una vocación, es el deseo de emprender y buscar el Reino de Dios y dirigir toda mi persona hacia la voluntad de Dios y no la mía “Es necesario que él crezca y que yo disminuya” (Jn 3,30).  Primera clave para ser un excelente catequista, reconozca sus limitaciones, sea humilde y no prepotente ni orgulloso(a), sino simple y sencillo(a), “sean, pues, precavidos como la serpiente, pero sencillos como la paloma” (Mt 10,16b), se necesitan trabajadores dispuestos a colaborar no a imponer ya que “La cosecha es abundante, pero los obreros son pocos. Rueguen, pues, al dueño de la cosecha que envíe obreros a su cosecha” (Lc 10,2).

Segundo, la persona del catequista esta llamado a la santidad, como todos los cristianos, pero debido a su ministerio y misión, la vida espiritual del catequista debe caracterizarse por una coherencia y autenticidad de vida marcadas por la caridad, esperanza y espíritu de fe[3].  Ahora, debido a que respondemos a este llamado va muy de la mano del camino del discipulado, usted es catequista pero ahora vea  su papel no tanto como catequista sino como discípulo(a) del Señor y pregúntese ¿Qué me dice esto?, ¿Cuáles son las implicaciones de esto?, a ¿Qué me estoy comprometiendo? Y muy importante, es también aceptar mis cualidades con mis debilidades, reconocer quien soy yo, se ha preguntado usted ¿Cuál es la percepción que la gente tienede usted?   Lo consideran buena persona, amable y paciente, fácil de trabajar y bueno para cooperar, o mas bien como alguien distante, con mala reputación, fría(o), duro(a), enojon(a), cascarrabias, etc…  ¿Cuál es la percepción que la gente tienede usted? Hagase esa pregunta y con toda franqueza acepte las críticas que sus amistades o compañeros(as) puedan hacer de usted.

En la próxima entrada hablaremos sobre el discipulado y la conexión con el papel del catequista.

AH


[1] Cf.  USCCB, Directorio Nacional para la Catequesis, (Washington,D.C.: USCCB, 2005), p.241.

[2] Ibid, p. 241

[3] Ibid, p.252