La entrada a Jerusalén (Mt 21,1-17; Mc 11,1-11.15-18; Lc 19,28-40.45-48; Jn 2,13):

  • En los evangelios sinópticos cuentan que Jesús solo fue una vez a Jerusalén para celebrar la pascua, en cambio el evangelio de Juan seria la tercera vez, pero no hay duda que el viaje que Jesús hizo a Jerusalén, fue un viaje significativo, pero de una decisión consciente y deliberada por el mismo.  Es decir, Jesús estaba consciente de que sus palabras y acciones lo pondrían en aprietos y conflictos con las autoridades religiosas de Jerusalén, basta ver la muerte de Juan el Bautista, el destino de los profetas.[1]
  • El Teólogo Hans Urs Von Balthasar, declara que “no es permitido decir que Jesús provocó su propia muerte.  De ninguna manera el la busco, ya que es claro en las ocasiones cuando, por huida ó encubrimiento, eludió sus adversarios por la misma razón de que su hora no llegaba aún”.[2]

La ultima Cena:

  • Los cuatro evangelios están de acuerdo que Jesús celebró su última cena con sus discípulos antes de morir, y que la última cena fue celebrada un jueves por la tarde.[1]
  • El calendario Judío para celebrar la pascua se remonta desde el libro del Éxodo 12, donde los corderos eran sacrificados en el templo de Jerusalén el 14 día del mes de Nisan “Marzo/Abril”.[2]
  • La manera de calcular los días judíos eran desde la puesta de sol (comienza un nuevo día para el judío), esto quiere decir que el Jueves por la tarde antes de oscurecer era el 14 de Nisán, al anochecer ya era viernes o 15 de Nisán cuando Jesús celebró su cena, por lo siguiente su arresto, juicio, crucifixión y muerte ocurrieron un 15 de Nisán o sea un viernes, y por la tarde muere Jesús de acuerdo a los evangelios sinópticos, y el sábado era 16 de Nisán[3]
  • De acuerdo al evangelio de Juan, la Pascua todavía no se celebraba como los evangelios sinópticos declaran a Jesús celebrando la pascua el Jueves por la tarde (Jn.18, 28).
  • Para Juan, el jueves era el 13 de Nisán, el viernes el 14 de Nisán y cuando Jesús muere alrededor de las 3 de la tarde, al oscurecer se convierte en 15 de Nisán, entonces antes de oscurecer la última cena se celebra como la Pascua.[4]

Conclusión: Para los sinópticos, la última cena del jueves era una celebración o comida de Pascua, y Jesús muere como cordero en el día de la Pascua osease el viernes.  Para el evangelio de Juan, la última cena no era una celebración de Pascua.  Jesús muere el viernes oséase el 14 de Nisán, lo que de acuerdo a ese año, era preparación para ambas cosas: la pascua y el sábado.  Una razón histórica entre los estudiadores es el evangelio de Juan, ya que se cree que era muy improbable que las autoridades Supremas de Jerusalén arrestaran una persona por acusaciones de un crimen capital, e intentaran reunir el Sanedrín por la media noche y darle muerte al amanecer, pero continua la controversia referente a este punto.

¿Cómo Jesús Contempló su propio destino?:

  • Entrar a la conciencia mesiánica de Jesús es el trabajo más difícil de entender y comprender de cualquier Teólogo o Exegeta.  De hecho, entrar a la psicología de otra persona es un gran desafío.
  • Tienen razón los dos grandes teólogos Católicos tanto como Romano Guardini y Hans urs Von Balthasar, al decir  que no podemos hacer un estudio de la psicosis de Jesús.[1]
  • A pesar de que Jesús no buscaba su muerte, su determinación por traer el mensaje sobre el Reino de Dios a Jerusalén era vital.  Evidente es que Jesús no se rehúso a continuar con su misión.
  • ¿Cuál seria la ofensa para darle muerte a Jesús? Sabemos que sus palabras y acciones lo pusieron en aprietos con las autoridades romanas como judía.  En el evangelio de Marcos 15, varias acusaciones se le hicieron a Jesús como la amenaza de destruir el Templo de Jerusalén, blasfemia, profeta falso, y pretensiones mesiánicas.[2]
  • Tal vez los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola nos pueden ayudar como Jesús contemplo su muerte.  En la tercera semana de retiro, San Ignacio cuestiona ¿cómo la Pasión esconde su divinidad, y que significaría para el propio Jesús?  San Ignacio comenta que Jesús tal vez entro en una etapa de su espiritualidad donde el alma se encuentra oscura y fría, como San Juan de la Cruz experimentó, tal vez Jesús se encontró solo y vulnerable, abandonado por sus amigos, y peor aún por su propio Dios, recordemos que Jesús fue un ser humano de carne y hueso, que sufrió, sonrió, lloro, como cualquier otro ser humano.[3]
  • El Cardenal Walter Kasper añade que Jesús histórico experimento un abandono mayor que cualquier ser humano ya que su unión con Dios era mayor, tal vez se especula que se haya perdido algo de esa unión intima con el padre, más aun así, el padre no lo abandona al desespero. Esto demuestra la naturaleza humana y a la vez su naturaleza divina.
  • ¿Cuál es esa economía de la salvación hecha por Dios? El Teólogo Hans Urs Von Balthasar explica lo siguiente, la conciencia de Jesús es “la conciencia mesiánica de su misión hacia el pueblo de Israel: Él es el líder que llevara al pueblo querido de Dios hacia la conversión y el entendimiento original de la Alianza de Dios y la Ley” después añade un segundo punto, significa que “tiene toda la confianza absoluta y la Fe de que el Padre lo llevara a través de las oscuridades y tinieblas hasta que su misión se cumpla”[4]
  • Jesús tal vez contempló su calvario, y su pasión como un servicio de sacrificio por el pueblo amado de Dios-Israel.[5]

 En la próxima reflexión hablare sobre su pasión, muerte y Resurrección.

AH


[1] Hans Urs von Balthasar, Basic Christological Questions, Word & Spirit: A Monastic Review (Massachussets: St. Bede’s,

1983) 11.

[2] Rausch, Who is Jesus, 96.

[3] Rausch, Who is Jesus, 107; Ver Neuman, Cristologia, 18.

[4] Hans Urs von Balthasar, Basic Christological Questions, 14-15.

[5] Ver Mathias Neuman, Cristologia (Chicago: Loyola Press, 2006) 52.


[1] John P. Meier, Un Judio Marginal, 393.

[2] Ibíd, 395.

[3] Ibíd, 396.

[4] Ibíd, 396.


[1] Dermot A. Lane, The Reality of Jesus  (New York: Paulist Press, 1975) 41.

[2] Hans Urs von Balthasar, Basic Christological Questions, Word & Spirit: A Monastic Review (Massachussets: St. Bede’s,

1983) 13.