Continuamos nuestro aprendizaje sobre la vida de Jesucristo, es preciso ahora hablar sobre la región geográfica en donde los sucesos ocurrieron.  En muchos libros de Teología y Sagrada Escritura, Palestina se le conoce como la media luna, y es un punto estrategico como si fuera “ajedrez”.  Para aquellos que nunca han jugado “ajedrez”, las piezas claves por mover y poder dominar o controlar el juego lo mayor posible es mover los peones en el centro ya que controlan el acceso ante los enemigos.  Lo mismo sucede con esta “media luna” ya que tiene acceso a Europa, Asia Menor y Africa.

B.  Geografía de Israel:

Galilea.

  •   Es una región montañosa, con una fértil llanura bordeando el lago de Genesaret o mar de Tiberíades.  Es la parte más rica de Palestina, abunda el olivo y otros árboles frutales, la vid y los cereales.  Una región muy poblada.  Posiblemente, en el siglo I D.C., muchos judíos emigraron a Galilea.  En tiempos de Cristo, “tendría no más de 150,000 habitantes.”[1]

Samaria

  • Jamás fue permeable a las tradiciones religiosas de los judíos.  Los samaritanos, por emulación con los judíos, siempre habían tenido su propio lugar sagrado; primero Betel y luego el Monte Garizin.

Judea

  • 600,000 habitantes al tiempo que vivió Cristo.  Jerusalén, la capital, y sin duda la ciudad más importante.[2]
  • La economía no era muy buena, al contrario los judíos tenían que pagar un triple impuesto, “uno para dar tributo a Roma, otro para apoyar al Rey, y otro para el templo.”[3]

IV. Historia de la Cristología:

Evangelio de San Marcos
  • Introducción a los Evangelios[1]
  • En el periodo del Nuevo Testamento, los evangelios no son ni unas crónicas ni unas biografías, sino unos documentos de Fe
  • El único Jesús al que tenemos acceso por medio de los evangelios es un Jesús proclamado, confesado como Cristo y Señor.
  • El evangelio de Marcos (65-69), Jesús es, ante todo, el Mesías Cristo escondido y el gran liberador (Mc 3,11-12; 5, 39-43).
  • Marcos mas que referirse a palabras y parábolas de Jesús, cuenta sus actos  hechos milagrosos, sin embargo, se niega a revelarse explicita y públicamente como el Mesías.

[1] Ver Neuman, Cristologia, 3, 6, “cuatro temas” pg.18, 19-21

Evangelio de San Mateo
  • El evangelio de Mateo que predica para judeocristianos y griegos en Siria (85-90), ve en Jesús el Mesías Cristo profetizado y esperado, el nuevo Moisés que trajo, en vez de una ley mejor y un fariseísmo más riguroso, más bien un nuevo evangelio (Mt 5, 3-12;  5,17-19).

 Evangelio de San Lucas

  • El evangelio de Lucas que predica a los gentiles y a los griegos (85-90), presenta a Jesús como el Liberador de los pobres, enfermos, pecadores y marginados social y religiosamente.
  • Él es el hombre que, al tiempo que se nos revela como Hijo de Dios, muestra a todos los hombres su condición filial (Lc 15,11-32).

 Evangelio de San Juan

  •  El evangelio de Juan (90-100), habla de Jesús en una forma más teológica, ve en Jesús el Hijo eterno de Dios, el Logos que pone su tienda entre los hombres para ser camino, verdad, vida, pan y agua viva (Jn 1,1; 6,48; 7,38).

 Era Patrística 

  •  La Teología patrística se suscitó una diferencia entre la teología Oriental.   (Antioquia)  y  la Occidental (Alejandría)
  • En Occidente se conservaron mejor y más concretamente los aspectos humanos del perfil de Jesús.
  • En Oriente se acentuaba el problema metafísico-gnóstico en el sentido de un conocimiento filosófico del ser y del mundo.

 Edad Media

  • Santo Tomas hace su reflexión teológica empleando categorías filosóficas con el fin de profundizar más en la unión hipostática y en los tipos de conocimiento, gracia y libertad que poseía Cristo.
  • La Cristología se fue centrando más y más en la encarnación.
  • San Buenaventura añade las Meditaciones sobre la vida de Cristo.

 Edad del Racionamiento

  • Siglo XVIII surge el uso de la “razón” como argumento irrefutable, convirtiéndose en un instrumento destructivo, poniendo en tela de juicio los modelos de interpretación de todo tipo.
  • Se empieza a mostrar que los Evangelios no nos proporcionaban biografías históricas acerca de Jesús, que había contradicciones.
  • Pronto empezaron los cuestionamientos  y muchos juicios muy temerarios: los Evangelios nos habían contado mentiras, que una cosa había sido Jesús y otra muy distinta el Cristo que la Iglesia predicó.

Esto demuestra que la Sagrada Escritura en especial los Evangelios no se deben tomar como biografías sino como documentos de fe, y por lo tanto, deben de leerse de esa manera tratando de respetar la intención o mensaje original del hagiógrafo


[1] Ver Neuman, Cristologia, 3, 6, “cuatro temas” pg.18, 19-21


[1]  Jose A. Pagola, Jesus: An Historical Approximation. Trans. Margaret Wilde (Convivium Press:Colombia, 2009) 38.

[2]  Joachim Jeremías, Jerusalén en tiempos de Jesus: Estudio económico y social del Mundo del Nuevo Testamento. Trans. J. Luis Ballines (Ed. Cristiandad: Madrid, 1977) 78.

[3] Thomas P. Rausch, Who is Jesus? An Introduction to Christology (Minnesota: Liturgical Press, 2003) 57.