Las mujeres.

  • Su formación en la casa se limitaba al aprendizaje de los trabajos domésticos, coser y tejer particularmente, cuidaban también de los hermanos y hermanas pequeños.
  • La primera niña, es decir hasta la edad de once años y un día dependía totalmente de su padre y no podía decir nada.
  • La segunda, conocida como la menor, es decir la menor de los once anos y un día hasta los doce años y un día, depende totalmente de su padre, que en caso de necesidad puede venderla como esclava, no debe poseer nada, y todo lo que gane con su trabajo pertenece a su padre.
  • La tercera, conocida como la joven, después de los doce años y medio, ya no se le puede obligar a casarse, aunque es verdad que, la mayoría de las veces, el consentimiento esta ya incluido.  Sin embargo, hasta en el caso de una joven ya mayor, la dote pagada por el novio o su familia le pertenece al padre, como reparación de los gastos realizados por este para educar a su hija y prepararla para que se convierta en una buena esposa y buena madre.
  • La edad normal para contraer matrimonio era entre los doce y los doce años y medio.[1
  • Las responsabilidades de la esposa consistían en moler la harina, cocer el pan, hacer la colada, lavar, cocinar, amamantar a los hijos, hacer la cama de su marido, elaborar la lana, otras añadían el deber de prepararle la copa a su marido, de lavarle la cara, las manos y los pies.  Según el número de esclavas que haya aportado a su marido, podrá ser dispensada de algunas tareas.[1]
  • La poligamia estaba permitida.  La esposa, debía tolerar la existencia de concubinas junto a ella.  Pero por razones económicas, la posesión de varias mujeres no era muy frecuente.[2]
  • El derecho al divorcio estaba exclusivamente de parte del hombre.[3]
  • Desde el punto religioso, la mujer no era igual al hombre.  Estaba sometida a todas las prohibiciones de la Torá y a todo el rigor de la legislación civil y penal, comprendida la pena de muerte.[4]
  • La mujer no esta sometida a la obligación de estudiar la Torá.
  • Las escuelas de enseñanza eran exclusivamente para los muchachos y no para los jóvenes.  La enseñanza estaba prohibida a las mujeres.  En casa, la mujer no era contada en él número de las personas invitadas a pronunciar la bendición después de la comida.
  • El nacimiento de una hija se ve frecuentemente acompañado de indiferencia, incluso de tristeza.[5]

Los biblistas también explican que tal vez estos reglamentos tal vez no aplicaban en la región de Galilea pero nos da luz para poder entender el mundo social de N.S. Jesucristo.

En la próxima entrada hablaremos sobre las diferentes opticas que los cuatro Evangelios ofrecen sobre la persona de Jesucristo.

AH

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[1] Joachim Jeremías, Jerusalén en Tiempos, 365.

[1] Ibíd., 365.

[2] Ibíd., 365.

[3] Ibíd., 370.

[4] Joachim Jeremias, Jerusalen en Tiempos, 372; Thomas P. Rausch, Who is Jesus¸56.

[5] Ibid, 369.