Como han pasado los años, ahora que he tenido que ocuparme de otras cosas como añoro volver a tocar mi guitarra como cuando era adolescente. Obviamente no puedo darme el lujo de pasar el tiempo como lo solia hacer, por eso les cuento la historia de como adquiri mi primera guitarra.

Cuando tenia alrededor de 16 años fue cuando compre mi primera guitarra, una guitarra negra electrica con un pequeño amplificador gorila, lo interesante fue que no sabia yo tocar la guitarra, pero ante la insistencia de un amigo de escuela (Carlos Licón) la compre por $100 dolares americanos y fue mi regalo de navidad. Durante esos dias de vacaciones me sumergi y me dedique a prender a tocar este instrumento a toda costa. Recuerdo que compre una revistilla de esas que venden en las esquinas que contienen todo tipo de periódicos y se titulaba mi cancionero con los Beatles. Por lo cual no voy a mentir, ya que los Beatles han sido mi pasión, de hecho la música corre por mis venas, no tener música en mi vida es no ser yo. Me pasaba horas tratando de seguir los acordes segun la revista me indicaba (RE, MI, LA, etc..) y poco a poco comence a sentir los dolores que todo guitarrista tiene que pasar, las ampollas en los dedos por tanta presión ante las cuerdas de nylon de acero que mi guitarra tenia. Dos semanas despues de crear ruido sin conseguir ritmo ni melodia, me encerre en mi cuarto como si fuera todo un torero dispuesto a acribillar su toro, tenia que saber dominar la guitarra y aprender a tocarla bien. Por lo cual, la primera canción que aprendi a tocar en guitarra sin ningun vacilamiento fue “Twist and Shout” interpretada por los Beatles de los autores Phil Medley y Bert Russell. Recuerdo haberles avisado a mi mamá tanto como a mi hermano que por fin una canción me salia bien y que incluso quien la cantara pudiera yo acompañarlo con el ruido de mi guitarra. Despues vinieron más canciones como Soda Stereo, Enanitos Verdes, Caifanes, Bush, etc… especialmente el Rock Argentino o Sudamericano y el Británico.
La guitarra siempre fue mi compañera en los momentos más amargos y en los momentos más emotivos de mi vida. Creo que me sirvio como terapia especialmente durante esos años de juventud donde me sentia solo y donde la rebeldia mezclada con testosterona pudieron amansar. Tantas canciones he aprendido a tocar, que como dicen los grandes sabios “lo que bien se aprende, nunca se olvida”, solo quisiera tener el tiempo para volver a rascar las cuerdas, memorizarme las letras y dominar la guitarra como solia hacer. No se si ya empece a tener sentimientos de nostalgia de una etapa de mi vida que si pudiera revivirla, lo haria una vez más.
AH